Capítulo 14 – Leyes Biológicas de Ryker

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un Documento de Utilidad para el Desarrollo por el Centro Interamericano de
Información y Estudios para el Desarrollo CIEDES
CONVIVIENDO CON EL CANCER
( Un documento de utilidad para conocer el cáncer )
Por
Dr.Horacio Kinast Feliú

Miembro Titular Sociedad Científica de
Chile
Miembro Correspondiente Sociedad Cubana
de Estomatología
Miembro de Honor Sociedad Venezolana de
Oseointegración e Implantología
Miembro Honorífico Academia Internacional
de Implantología y Periodoncia AIIP
Miembro Fundador Academia Iberoamericana
de Medicina Biológica y Odontoestomatología
Diplomado Internacional de
Homotoxicología
Miembro Titular Unidad de Desarrollo
Odontológico Integral UDOI
Material actualizado
(Nota : El presente material es una transcripción directa de documentos. Su publicación no significa que la Academia
Iberoamericana de Medicina Biológica y Odontoestomatología, respalde o avale
estas teorías.
Sin embargo dado que la Medicina Biológica considera al individuo
como un todo es interesante analizar y considerar en lo que corresponde a estas
teorías. En cualquier caso no compartimos
en ninguna forma los conceptos que sobre la profesión médica emite el Dr. Hammer
)
Las cinco leyes biológicas del Dr.Ryke Hammer.
La
primera ley biológica de la Nueva Medicina.
La Ley de Hierro del Cáncer.
“ La expresión Ley
de Hierro del Cáncer está vinculada con la historia.
Al principio, buscaba
únicamente las causas y los efectos de las enfermedades cancerosas. Cuando en
1981, en Oberaudorf, cerca de Kufstein (3 años después de mi propio cáncer),
descubrí la primera ley biológica, la llamé Ley de Hierro del Cáncer,
con sus tres criterios.
Al origen, se tomaba por cáncer un tumor con
importante multiplicación celular. Se pensaba que las células cancerosas
emigraban hacia otros lugares del cuerpo humano, las metástasis que
finalmente no existen. Cuando se encontraron los médicos, cada vez más a
menudo, confrontados con metástasis óseas, que son todo lo contrario de
una multiplicación celular, dado que el hueso es lesionado, ya
no se supo lo que era realmente el cáncer.
El decano de la facultad de Tübingen contestó al juez,
en 1986, durante el juicio de habilitación, que el cáncer se componía de
células gruesas con un núcleo importante y que había mitosis (división
celular). Claro que todas las células son gruesas antes de dividirse, casi el
doble de las demás, y su núcleo es también dos veces más gordo que antes.
Ya que de un núcleo saldrán dos, y de una célula
gruesa, dos células normales. Se creía igualmente que las metástasis óseas, es
decir de las cavidades óseas, de donde millones de células habían desaparecido,
en lugar de haber creado nuevas células, no podían curarse y no podían
rellenarse otra vez de tejido óseo (callo).
Fue cuando los radiólogos constataron que, en algunos
pacientes, que presentaban antes necrosis óseas, aparecían más tarde en sus
radios, en los mismos lugares, unas manchas blancas. No sólo había más tejido
óseo que antes (agujero), sino que era más espeso que en un hueso sano.
Se llamó a estas manchas blancas, por oposición a las
necrosis óseas, metástasis osteoblásticas (que aseguran la formación de
la trama ósea). Las necrosis óseas fueron llamadas metástasis osteoclásticas
(agentes destructores de la substancia ósea).
Ya nadie entendía nada al asunto. Las metástasis
osteoblásticas no eran, en fin de cuentas, más que la curación de la necrosis ósea,
igual que el osteosarcoma. No se mencionaba al osteosarcoma más que cuando se
abría el periostio, por ejemplo para efectuar una toma. El callo que se formaba
para rellenar la cavidad y que producía una presión en el interior del hueso,
curvando el periostio (muy doloroso), se derramaba durante la intervención en
los tejidos lindantes, las células del callo crecían y endurecían el tejido.
Existía entonces un semi-hueso, que nombraban osteosarcoma.

Como siempre ocurre, cuando falta el conocimiento, se
recurre a la creación de dogmas. Todo fue repartido entre benigno y maligno.
Fue en 1981 que hice saber que el cáncer, al contrario
de lo que se pensaba, provenía de un choque psíquico inesperado, choque que
toma al ser humano o al animal por sorpresa, lo que llamo el choque conflictivo
biológico; aquel cáncer se desarrolla mientras exista el conflicto biológico y
podría, en cuanto cese el conflicto, si se dejase hacer a la naturaleza,
desaparecer espontáneamente.
Dejar a la naturaleza actuar, es por ejemplo el
aceptar la presencia de micobacterias, no intervenir en el periostio, no
emprender quimioterapia, ni rayos, ni tomar morfina.
Todos aquellos tratamientos no son biológicos y
contrarian el ciclo natural que funciona desde hace millones de años.
Son responsables de las estadísticas del Centro Alemán de Investigación sobre
el Cáncer, de Heidelberg: el 98% de las personas afectadas de cáncer y tratadas
por ello mueren en los siete años, el 95% fallecen ya al cabo de cinco años.
Con la Nueva Medicina, el 95% de los pacientes no
tratados (nada de quimioterapia, etc.) sobreviven. Para los animales,
hablaremos del 80% al 90% de curaciones espontáneas si se deja hacer a la
naturaleza. Antes de 1981, teníamos varias teorías en cuanto al orígen del
cáncer, mas nadie se imaginaba que pudiese sobrevenir durante un choque
conflictivo biológico extremadamente brutal, dramaticamente vivido en la
soledad (no expresado, no escuchado, no oído).
Sin embargo,
aquella hipótesis fue citada ya hace varios siglos, y en la Antigüedad, pero
había caído en el olvido y considerada como no científica. Debo ser
sincero: en la época, no conocía la quinta ley biológica.
¡No ocurre igual con el DHS (Dirk Hamer Syndrom)
durante un conflicto biológico!. Puede que el DHS le tome por sorpresa, también
presenta una apertura y la posibilidad de compensar esta malfunción.
Sin el DHS, esta posibilidad, aprovechada en el 95% de
los casos, no existiría. De ello viene el programa biológico adecuado de la
naturaleza, llamado SBS (programa biológico especial), una posibilidad de recuperar
el momento de inatención.
Es muy importante, querido lector, comprender perfectamente
el DHS, así, habrá comprendido la mitad de la Nueva Medicina. En efecto, el DHS
será el eje, el polo de toda medicina por venir.
Primer criterio.
Todo cáncer o enfermedad equivalente al cáncer es un
programa biológico especial adecuado (SBS) y empieza por un DHS, a saber un
choque conflictivo biológico extremadamente brutal, vivido en la soledad. Se
localiza en los tres niveles: psíquico–cerebral–orgánico.
Todo lo que no es cáncer es equivalente al cáncer.
Quiero hablar de todas las enfermedades existentes, a sabiendas de que lo que
llamamos hoy en día enfermedad es siempre una fase de conflicto (activo
o solucionado). Ahora, podríamos llamarla: La Ley de Hierro de toda medicina.
(Pero nos quedaremos con la denominación de origen).
El psiquismo, el cerebro y el órgano constituyen el
organismo entero. Clasificamos el organismo en tres niveles para trabajar mejor
en cada nivel de manera científica y biológica. Ya que el DHS tiene une
incidencia sincronizada en los tres niveles, debemos encontrarlo en cada nivel.
Dado que queremos y debemos posteriormente reconstruir el DHS, el hecho de
poder encontrarlo en los tres niveles constituye una gran suerte para nuestras
investigaciones sobre el psiquismo y el órgano. El DHS lo desencadena todo.
Al momento preciso del DHS son fijadas una vez por
todas la localización en el cerebro y la localización del cáncer o su
equivalente en el órgano. Pero hay que notar otro punto importante: son los raíles
de los cuales hablaré más extensamente. Todo lo que siente el individuo en el
momento del DHS, que sea por la vista, el oído, el olfato o el tacto, así como
los distintos aspectos de su conflicto, quedan anclados en él y se pueden más o
menos ver en una tomografía cerebral.
Por ejemplo,
una mujer dextra de 40 años sorprende a su marido in fraganti con una bella
muchacha de 18 años en el lecho conyugal. Si quiere a su marido, tendrá
probablemente un conflicto de tipo sexual, pero también tendrá un conflicto de
desvalorización en relación con su pareja, con decalcificación del hombro
derecho. Si no se trata de una bella muchacha, sino de una prostituta, el
conflicto sexual seguirá presente, pero se añadirá un conflicto en relación con
el compañero, que ocasiona un cáncer del seno derecho, y un conflicto de asco,
ya que una prostituta estaba acostada en la cama del matrimonio, además de un
conflicto de disgusto (hipoglicemia) por el asco experimentado.
Todos los distintos aspectos, que funcionan casi como
el conflicto biológico mismo, con los distintos raíles, están presentes
ahora. Lo que significa raíl: Cada vez que volvemos a sentir uno de los
elementos del conflicto, volvemos a vivir el conflicto inicial y regresamos en
el raíl. Ejemplo: el color del pelo, la forma de la cara, la silueta del busto
de la amante del marido, su olor, su perfume, su voz, etc. recuerdan el
conflicto inicial.
En el caso de un encuentro posterior con cualquiera
mujer recordándole aquella amante, la esposa se encuentra otra vez
inmediatamente en el raíl. Esto despierta el complejo conflictivo
entero. Es la razón por la que la búsqueda del DHS es absolutamente esencial
para el diagnóstico. No basta con encontrar el DHS, mas nuestros estudiantes
tienen también que rastrear cualquier recuerdo o sensación del enfermo, porque
son muy importantes.
Sólo podemos entender ciertas recidivas si conocemos
los raíles que el DHS dispuso.
Segundo criterio.
En el instante del DHS, es el tenor del conflicto
biológico que determina tanto la localización del Foco de Hamer en el cerebro
(FH: configuración en forma de blanco en el cerebro y en algunos órganos) como
la localización del cáncer o de su equivalente (SBS) en el órgano.
De hecho, el segundo criterio viene precisando el
último punto del primer criterio: el contenido del conflicto biológico y la
localización en el cerebro y en el órgano se determinan en el momento mismo del
DHS. ¡El conflicto biológico es síncrono con los tres niveles, al mismo
instante: es posible constatarlo, verlo, medirlo!.
El paciente no puede ignorar el DHS en el escaner si
sabe de qué se trata, y es igual para con el médico. No se puede ignorar una
configuración en forma de blanco en una tomografía cerebral. Al mismo momento
del DHS, el órgano se ve igualmente afectado por una multiplicación celular o,
en otros casos de cánceres, por una pérdida celular conduciendo a una úlcera o
a una necrosis (tumor de la piel o de la mucosa).
Tal y como ya lo hemos mencionado, se nos ofrece
ahora, por segunda vez, la posibilidad de prever el desarrollo de lo que
llamamos enfermedad (y que reconocemos por parte del programa especial
biológico adecuado previsto por la naturaleza), del mismo modo que se puede
prever el desarrollo de un embarazo.
No debemos olvidar nunca que erl organisdmo
humano tanto psiquico como físico constituye una sola unidad biológica sin
partes individuales en cuanto a lo funcional. Por ello todo interactúa con
todo.(Kinast)

Tercer criterio.
El desarrollo del SBS en los tres niveles (psíquico, cerebral
y orgánico) a partir del DHS y hasta resolución del conflicto (si solución hay)
y la crisis epiléptica son perfectamente sincronizados.
Este tercer criterio hace de la Nueva Medicina, desde el
principio, una ciencia, en el sentido de las ciencias físicas, naturales y
biológicas. Nos permite reconstruir y reproducir cada caso medical, lo que
nunca fue posible con la medicina convencionada.
La segunda ley biológica.
Todo SBS sigue una evolución bifásica cuando el
conflicto ha sido resuelto.

El esquema anterior muestra un SBS (programa biológico
especial) clásico, cuando hubo solución del conflicto (CL). Es el caso más
frecuente, pero en el 5 al 10% de los casos, no hay solución del conflicto, sea
porque el individuo no encuentra solución, sea porque la naturaleza previó
justamente la no-resolución del conflicto, para permitir la formación de grupos
sociales, tanto en el medio animal (rebaño, manada) como en la familia.
Aquel esquema enseña que el DHS transforma la
normotonía (ritmo día/noche) en simpaticotonía permanente, lo que corresponde a
un estrés continuo, estrés que permanecerá hasta la solución del conflicto,
cuando, durante la conflictolisis, se instala una vagotonía permanente.
Podríamos traducir vagotonía por cansancio o reposo continuo.
Aquella vagotonía será sólo interrumpida, a su punto
más bajo, por la crisis epiléptica, punto simpaticotónico que caracteriza el
cambio brusco de la fase vagotónica, con una necesidad importante de orinar que
permitirá la eliminación de gran parte de los depósitos líquidos. El SBS se
acaba con la vuelta a la normalidad o normotonía.
Cada médico tuvo, para sus exámenes, que aprenderse de
memoria las 1000 enfermedades de la medicina con sus síntomas y sus
terapias. Identificamos aproximadamente 500 enfermedades frías (cáncer, angina
de pecho, esclerosis en placa, depresión y trastornos mentales, etc.) y
alrededor de 500 enfermedades calientes (infecciones, reumatismo,
leucemia, osteosarcoma, enfermedad de Hodgkin, etc.).
Lo que hemos estudiado como enfermedades no
eran más que una fase del SBS para las enfermedades frías de la
simpaticotonía. No habíamos visto la fase caliente de la vagotonía
(gripe u otra enfermedad infecciosa) y para las enfermedades
calientes, se nos había escapado la fase fría o la habíamos, por
error, identificado como enfermedad en sí. De aquel modo, no podíamos
comprender la enfermedad ni tratar al paciente de manera realmente
científica.
Llegamos hasta lo absurdo, cuando identificamos, por
ejemplo, la crisis epiléptica del infarto del miocardo (extremo simpaticotónico
al punto más bajo de la vagotonía) con una enfermedad en sí.
Desgraciados ignorantes éramos, presumimos 10 enfermedades
en el caso del cáncer de hueso, cuando se trataba de un único SBS:
Cáncer de hueso = osteolisis =
No estudiaremos aún la quinta ley biológica de la
Nueva Medicina: la quintaesencia. Si no, tenemos que reconocer que hemos
interpretado las enfermedades como manifestaciones malignas, averías de
una naturaleza imperfecta, como el mal, cuando el único mal era nuestra
ignorancia sin límites. ¡La naturaleza siempre fue perfecta!.
La tercer ley biológica.
El sistema ontogenético de las «enfermedades».
(Cáncer o equivalentes al cáncer) como SBS (programa
biológico especial adecuado).
En el esquema, se disciernen dos zonas:
una zona inferior amarilla y una zona superior roja.
La parte amarilla corresponde con el cerebelo, la roja
corresponde con el cerebro, como se puede rápidamente averiguar a la izquierda
del esquema.
Las alas, (estrías naranjas) forman el cerebelo. Las estrías
naranjas pertenecen al cerebelo pero también a la hoja embrionaria media
(mesodermo).
Miremos otra vez el esquema: podemos ver que al nivel
del cerebelo, la fase activa del conflicto se caracteriza por una
multiplicación celular; luego, durante la fase de curación, depués de la
solución del conflicto (CL), que llamamos también fase post-conflictolítica (o
fase PCL), el tumor se verá eliminado por micobacterias (tuberculosis).
En lo que concierne el cerebro (zona roja), es todo lo
contrario: en fase activa del conflicto, hay destrucción celular (necrosis y
úlcera) y en fase PCL, aquellas necrosis y úlceras serán rellenados y curados.
La restitución y la curación de las necrosis y de los
úlceras en fase PCL fueron llamados cánceres y sarcomas, ya que entonces se
notaba una multiplicación de células y núcleos gruesos (mitosis). En realidad,
aquello ocurría con el propósito de la curación, mas nadie lo sabía.
La llave del misterio es que tenemos también que tomar
en cuenta la hoja embrionaria y la localización del relé cerebral específico al
órgano. Así, ahora podemos muy claramente clasificar todos los cánceres y las
enfermedades equivalentes al cáncer (que no eran más que una de las fases) y
podemos encontrar por la misma ocasión los síntomas y las relaciones de la fase
complementaria.
Con la tercera ley biológica, podemos comprender las
causas, la base de todos los fenómenos de la naturaleza en la medicina:
Podemos comprender que los SBS de cada hoja
embrionaria son unos hechos que vuelven con regularidad tanto en nosotros como
en todas las criaturas, unos hechos programados en nuestro cerebro desde hace
millones de años, que se desarrollan más o menos del mismo modo, igualmente
desde hace millones de años.
Nos está dado comprender ahora por qué aquellos
fenómenos adecuados fueron creados por la naturaleza de distintos modos, ya que
existen varias hojas embrionarias.
Podemos realizar por qué no nos era posible comprender
el cáncer, mientras no habíamos entendido las causas y los efectos y, antes que
todo, el mecanismo de creación de nuestra evolución en relación con nuestros
programas conflictivos biológicos. Es la razón por la que, en nuestra
ignorancia, siempre habíamos pretendido que el cáncer era inembargable,
maligno, que se trataba de un fenómeno totalmente incontrolable y que
evolucionaba de una manera salvaje, que nadie podía entender. ¡Todo aquello era
falso!.
El cáncer y todas las demás supuestas enfermedades
que comprendemos ahora como programas biológicos adecuados (SBS) son de lo más
sensato, lógico y comprensible.
Todo está
gobernado por las cinco leyes biológicas de la naturaleza, como se lo estoy
explicando. Lo que constituye un verdadero punto de vista científico, ante las
5000 hipótesis no probadas e imposibles de probar de la medicina convencionada.
Dr.Ryke Hammer
La cuarta ley biológica.
El sistema ontogenético de los microbios.
En este esquema, es fácil establecer la
correlación entre la hoja embrionaria del órgano, el relé cerebral y los
microbios.
Como podíamos esperarlo, unos sectores límites de las
hojas embrionarias se superponen: por ejemplo, los órganos gobernados por el
cerebelo tal como el corio (dermo), el pericardio (envoltura del corazón), la
pleura (membrana envolviendo el pulmón) y el peritoneo (membrana cubriendo el
interior de la pared abdominal) son labrados por las micobacterias
(tuberculosis) pero también pueden ser ayudados por las bacterias que
contribuirán a la caseificación bajo forma de sobreinfección, término que
utilizábamos antes. Aquella ayuda parece sin embargo limitada, parece no
afectar más que el tejido conjuntivo (interno) intersticial al borde del corio
o del mesotelioma (nombre dado al cáncer del peritoneo, de la pleura o del
pericardio).
Consideramos los microbios como agentes perjudiciales
que tenemos que destruir a toda costa. Es insensato. Tenemos una necesidad
urgente de microbios, de todos los microbios presentes bajo nuestra latitud.
Si, por razones de higiene no tuviéramos ya micobacterias, no podríamos en
adelante evacuar nuestros tumores en fase de curación. Aquello tiene
consecuencias desastrosas para gran número de tumores.
Para un cáncer de la glándula tiroides por ejemplo,
aquello quiere decir que, aún cuando el conflicto esté solucionado, si no puede
ser evacuado, una gran cantidad de tiroxina seguirá siendo producida, lo que,
de un punto de vista biológico, es totalmente absurdo. La única razón para que
así sea es la ausencia de micobacterias que normalmente destruirían el tumor y
restablecerían el nivel de tiroxina hasta la vuelta a la normalidad.
Ocurre lo mismo con el cáncer del intestino grueso.
Enormes complicaciones no pueden ser evitadas más que por una intervención
cirurgical, en ausencia de micobacterias.
Las micobacterias.
micobacteria
Existen desde casi tanto tiempo como los unicelulares,
desde hace mucho más tiempo, pues, que los animales o el ser humano. Tienen un
papel bien determinado, deben caseificar y destruir los tumores gobernados por
el cerebelo en cuanto empieze la fase de curación (conflictolisis).
Pero, como los tumores que deben corroer cuando
estas hayan cumplido con su función, las micobacterias se desarrollan
igualmente en la fase activa del conflicto (fase CA). Puede parecernos extraño,
porque pensamos casi siempre a las bacterias tales como el estafilococo o el
estreptococo, y cuando las cultivamos, necesitamos un terreno caliente.
Ahora, entendemos por qué apenas podíamos cultivar
bacterias in vitro. En un terreno vivo como el embrión de un polluelo,
su crecimiento es débil, casi nulo. Hemos dilucidado el misterio: las
micobacterias se desarrollan sólo cuando el bacteriólogo, durante sus
manipulaciones, inflija al embrión un conflicto biológico activo. Pero como no
conoce la Nueva Medicina, no podía imaginar que sus manipulaciones pudiesen
herir al embrión y ser responsables de esta magra cosecha. Las
micobacteria serán consideradas, pues como no cultivables.
Sabemos ahora que las micobacterias, llamadas también
bacilos ácido-resistentes ya que los ácidos gástricos no los pueden destruir,
tienen que estar presentes a partir del DHS. Si las recibimos una vez la fase
PCL empezada, ya no nos sirven de nada para este preciso SBS, dado que sólo se
pueden multiplicar en fase activa del conflicto. Visiblemente, nuestro
organismo, en perfecta armonía con su aliada la micobacteria, no producirá más
que bacilos ácido-resistentes necesarios a la caseificación y a la evacuación
del tumor.
¡Desgraciados, estamos pensando en deber suprimir la
tuberculosis!.
Los circuitos de regulación de la naturaleza ya no
pueden funcionar si jugamos los aprendices de brujo y suprimimos ciertos
elementos. Casi todo lo que hemos hecho como médicos de los tiempos modernos
no era más que disparate.
Comprendemos también ahora que las pruebas en los
animales tales como los conejillos de Indias eran alejados del sentido común,
dado que los resultados obtenidos eran a menudo falsamente positivos. Me
explico:
Se inyecta a un conejillo de Indias una preparación
obtenida por centrifugación, por ejemplo un sedimento urinario, en la cavidad
abdominal, aquello, varios días seguidos. El conejillo es objeto de un SBS con
cáncer del peritoneo, llamado mesotelioma del peritoneo. El conflicto: ataque
contra su vientre.
Si se deja al pobre animal tranquilo, durante 8 a 10
días, el conflicto encuentra su solución y la fase de curación se traduce por
la aparición habitual de ascitis. Si se inyecta en la preparación centrifugada
unos bacilos ácido-resistentes, la ascitis puncionada 6 a 8 semanas más tarde
será turbia y nauseabunda.
Ocurre lo mismo si el conejillo contrajo antes
bacterias tuberculosas. Se trataba de resultados falsamente positivos.
Si no había en ningun caso presencia de micobacterias
durante la fase dolorosa activa, el líquido de la cavidad abdominal del
conejillo era límpido y los tumores no podían desaparecer.
Para la Nueva Medicina, la experimentación en los
animales es, naturalmente, un verdadero escándalo, sin hablar de la tortura
infligida a aquellos seres desafortunados. Los aprendices de brujo no sabían lo
que hacían.
Las bacterias.

Para las bacterias, es distinto. Pertenecen a los
órganos gobernados por la médula cerebral (zona roja): se trata del mesodermo
(hoja embrionaria media). Como los órganos gobernados por la médula cerebral,
se caracterizan por una división celular en fase de curación, a saber: se
multiplican durante la fase PCL. Para esta multiplicación, privilegian los
edemas, es decir un entorno líquido y caliente.
Si llamábamos abcesos fríos los fenómenos de
curacion tuberculosos (caseificación de los tumores), aunque tuviesen lugar en
fase PCL, los fenómenos que se deben a las bacterias son abcesos calientes.
Quiero decir: las micobacterias pertenecen al nivel del
cerebro antiguo (zona amarilla) y se comportan como todos los tumores: se
dividen en fase de conflicto.
En cambio, las bacterias pertenecen al nivel del
cerebro (zona roja) y actuan como todos los órganos gobernados por éste,
particularmente como los órganos gobernados por la médula cerebral: hay
multiplicación celular en fase de curación (fase PCL). Es la razón por la que
las bacterias se multiplican sólo en fase de conflictolisis (CL).
Los virus en relación con los órganos gobernados por
el córtex cerebral se multiplican exclusivamente en fase PCL, así como lo vamos
a ver en adelante.
Vemos, pues, que los microbios se integran plenamente
al proceso biológico de los SBS. Crecieron como lo hicimos, y para
nosotros. Son igualmente una parte del todo, un anillo de la cadena, lo que
ignorábamos. Por eso intentamos ciegamente destruir aquellos aliados con
antibióticos o sulfamidas.
No son los microbios los que nos matan sino el enorme
edema que se forma en el cerebro si el conflicto dura demasiado.
Nos queda una cosa por descubrir: las bacterias pueden
hacer e igualmente, en cierta medida, deshacer.
Los cirujanos utilizan este hecho, descubierto hace 50
años. Por ejemplo, abren una fractura conminutiva por perforación con una serie
de puntas permanentes y la dejan abierta, porque una fractura abierta asequible
a las bacterias se cura más rápidamente que cuando la llaga está cerrada. Las
bacterias, pues, facilitan la reconstitución, pero también quitan los
fragmentos de huesos inútiles que quedan. Su función principal es aún la
reconstitución.
Los virus.

No se trata de organismos vivos propiamente dicho,
tales como las bacterias, mas se trata de moléculas proteínicas complejas que
se multiplican exclusivamente en fase de curación después de la solución del
conflicto y que ayudan a la reconstrucción de la úlcera de la piel o de las
mucosas. Hablamos únicamente de los tejidos de las mucosas del epitelio
pavimentoso de las hojas embrionarias externas (ectodermo). Parecen ser unos
catalizadores amicales, tales como los conocemos en quimia: unas
substancias que, por su presencia, producen un efecto sin transformar el
proceso químico. Los virus se verán rechazados una vez el trabajo acabado.
Toda fase de curación en la que unos virus deben
intervenir cuando se trata de órganos gobernados por el córtex cerebral se
desarrolla mucho mejor en presencia de virus. Si durante un período, creímos
tener que alejar todo virus, ya no es igual hoy en día: hasta debemos procurar
que los virus correspondiendo a cierta fase de curación sean presentes.
Todavía no sabemos si los virus son transmisibles o si
pueden ser producidos por nuestro organismo (se duplican en un entorno
proteínico, es obvio).
La quinta ley biológica.
La Quintaesencia.
Lo que llamamos enfermedad es ahora considerado
como parte de un programa biológico especial pertinente previsto por la naturaleza
en el transcurso de los tiempos (SBS).
Esta quinta ley biológica o Quintaesencia
constituye el alma de la Nueva Medicina. Algunos la llaman Medicina sagrada.
Es la verdad que la Nueva Medicina se encuentra de
alguna manera sacralizada por esta quinta ley que viene completando y
concretando la quintaesencia. Piensen en las gigantescas perspectivas que se
presentan.
Por un lado, la medicina sagrada es
infinitamente científica, fundada en 5 leyes biológicas.
Por otro lado, nos vuelve hacia la medicina antigua de
los sacerdotes de Asclepios, que en aquella época era muy humana...
Por una parte, ya no existen enfermedades en el
sentido en el que se entendía antes, ya que todos los síntomas que se pueden
constatar se explican fácilmente y se pueden controlar sin dificultad en la
mayoría de los casos.
Por otra parte, vivimos en un mundo que no tiene
realmente nada de biológico. ¡La medicina sagrada no significa que
estamos en el paraíso, alejados de todo sufrimiento y de la muerte, en ningún
caso!. Mas aquella medicina intelectual que pretenden científica, desprovista
de alma, apagada y sin compasión, la puede dejar el que comprendió y respeta
las leyes y las reglas de la Nueva Medicina.
La medicina ahora se ha vuelto cósmica, ya que aplica
las mismas leyes a los seres humanos, a los animales y a las plantas. Todo es
programado ya para cada criatura en su patrimonio. Podemos hoy por vez
primera comprender a los que nos rodean, los animales y las plantas. Es un privilegio
el poder vivir con tal conciencia, el poder respirar y compartir con los que
nos rodean.
Para mí, es asombroso constatar que la enfermedad
es un programa especial cuyo sentido es biológico. Esto replantea no sólo las
terapias sintomáticas, sino que las vuelve absurdas. ¿Quién, después de este
descubrimiento, quisiera intervenir en los maravillosos ciclos de la
naturaleza, en este programa especial de la naturaleza con significado
biológico?.
Las enfermedades no existen ni han existido
nunca con el sentido que le dábamos. No son más que fases distintas del
programa especial adecuado (SBS) concebido por la naturaleza.
Comprendemos ahora por que el 80 al 90% de los
animales se curan espontáneamente por sí solos, aún tratándose de cánceres. Los
seres humanos también se curaban espontáneamente antaño, y en las mismas
proporciones, antes de que existiese quimioterapia, radioterapia, morfina: esa
medicina en la que reinan cinismo y cianuro de potasio, medicina que hunde el
paciente en el pánico y lo pone enfermo. ¡Entendemos también ahora por que el
98% de aquellos pacientes enloquecidos se mueren, mientras el 95% de los
pacientes tratados por la Nueva Medicina sobreviven!. “
Copyright © 2000 Amici di Dirk, Francia. Derechos
reservados.
El infarto, enfermedad del alma.
La medicina moderna
intensifica el estudio del cuerpo humano para estar mejor preparada para
curarlo cuando cae enfermo. Voy a mostrar cómo este proceso, desde su inicio era
incompleto. Con la euforia del descubrimiento de cadenas mecánicas y
bioquímicas se había descuidado el psiquismo y el cerebro. De igual forma,
nuestros antepasados rechazaron largo tiempo admitir el lugar central del Sol,
por razones dogmáticas, pensando equivocadamente que los planetas describían
trayectorias en espiral alrededor de la Tierra, lo cual no sólo no tenía
sentido, sino que además complicaba los cálculos astronómicos. Desde que
Galileo redescubrió que el Sol era el astro central de nuestro sistema
planetario, las trayectorias de los planetas volvieron a ser órbitas muy
simples alrededor del Sol.
Los médicos de siglos o
milenios pasados, de los que los actuales médicos, los continuadores, hacen
poco caso, fundaban su diagnóstico y su terapia generalmente sobre el contexto
psíquico. Evidentemente no estaban en condiciones de apoyar sus conocimientos
en los descubrimientos de las ciencias modernas sobre el plano anatómico,
físico y bioquímico. Su experiencia era, sobre todo fruto de un proceso
psicointuitivo, considerado hoy en día «insignificante». Estos dos
planteamientos son ambos incompletos, ya que dejan más o menos de lado al
cerebro, pero, después de todo, es aún la interpretación psicointuitiva la que
responde mejor a la realidad. Hoy vemos las consecuencias de una medicina
dogmática limitada, centrada únicamente sobre el organismo.
Es necesario incluir el conjunto del terreno
orgánico, si no, no hay modo de llegar a una sinopsis sistemática y
reproducible. No hay, hablando con propiedad, distinción rigurosa entre el
psiquismo, el cuerpo y el cerebro. De hecho es una tríada constantemente
sincronizada:
Psique-Cerebro-Órgano.
Todos los procesos y
fenómenos psíquicos están unidos y coordinados por el cerebro, que de alguna
manera es el gran ordenador de nuestro organismo.
La psique es el
programador y el cuerpo y la psique constituyen el conjunto de órgano-objeto.
En caso de óptima programación, el cuerpo y la psique se mantienen en un estado
de armonía -la armonía clásica griega- y en caso de programación errónea, el
cuerpo, al igual que la psique, están afectados, el primero bajo forma de
enfermedad, el segundo en cierto modo con feedback, por ejemplo en forma de
depresión, pánico, mal humor, etc. Además la programación no es en un sólo
sentido. Si la psique programa el cerebro y el organismo, ocurre también que el
cuerpo, como consecuencia de sus heridas, fracturas, etc., está en condiciones
de inducir una programación automática del cerebro y de la psique.
Para comprender bien los
mecanismos que va a hacer hincapié esta exposición, necesitaremos tener en
mente constantemente esta interacción entre la psique, cerebro y cuerpo, en la
que el cerebro es el gran ordenador, que ha tardado millones de años en
evolucionar.
Génesis de la enfermedad
del cáncer.
La enfermedad del cáncer
es una enfermedad particularmente dramática y grave, tanto para nuestra psique
como para nuestro cerebro y nuestro cuerpo. Se adapta siempre a la Ley de
Hierro del Cáncer, que se enuncia como sigue:
a.
el mayor conflicto que uno jamás
haya conocido,
b.
un conflicto agudo, dramático, un
impacto violento,
c.
la persona se encuentra siempre
en un estado de aislamiento.
La topografía del
cerebro.
El mapa topográfico del
cerebro, que redacté por primera vez entre agosto-septiembre de 1983, indica
para cada área cerebral, el órgano correspondiente en el cuerpo y muestra la
naturaleza del contenido del conflicto correspondiente a cada órgano.
Así por ejemplo el
hígado corresponde a un área bien determinada del tronco cerebral y el
contenido de conflicto que origina el cáncer de hígado es una viva
contrariedad, a menudo de origen familiar. Una vez reunidas las condiciones del
Síndrome Dirk Hamer, es decir, si esa contrariedad ha sido dada como un «golpe
a palo seco», si es un conflicto dramático, una crisis aguda vivida en
aislamiento, el paciente está aquejado en ese preciso lugar del tronco cerebral
que desencadena a su vez un cáncer de hígado. A nivel psíquico, el paciente,
siente pánico, está obsesionado día y noche por su contrariedad, pierde
rápidamente peso, hasta que el conflicto se resuelva.
Solución del conflicto.
Desde que el conflicto
psíquico está resuelto, la zona correspondiente del cerebro -el tronco cerebral
en el ejemplo precedente- comienza a repararse, es decir a curar con un proceso
de inflamación. En ese mismo instante, el cáncer se detiene, en el órgano
afectado, aquí el hígado. Se produce también reparación más o menos integral,
con formación de edema o enquistamiento. Desde que el conflicto se resuelve en
el plano psíquico, hay inversión del sistema de inervación motriz autónomo, el
paciente pasa de la simpaticotonía a la vagotonía, recobra el sueño, vuelve a
coger peso, se siente bien, aunque un poco cansado, debido a la vagotonía.
Descubrimiento de las
causas del infarto.
Nuestros mapas
topográficos del cerebro están aún incompletos, sobre todo en los detalles,
presentan todavía zonas en blanco, como esos mapamundi de finales del siglo
XVI. Estudiando el mapa del cerebro que lentamente tomaba forma como un
mosaico, no llegaba a correlacionar el lóbulo temporal derecho. Mientras que
entre las mujeres habíamos podido localizar en lóbulo temporal izquierdo la
correspondencia cerebral del cáncer de cuello de útero, estaba siempre a la
búsqueda de un carcinoma que tuviera siempre su origen en el lóbulo temporal
derecho. Mis investigaciones resultaron vanas durante mucho tiempo. A finales
de septiembre de 1983, conseguí descubrir lo que buscaba. La radiografía de
cráneo de un paciente revelaba un «tumor» cerebral en el lóbulo temporal
derecho. Ahora bien, este paciente había hecho un grave infarto en la pared
anterior poco después que su hijo, hospitalizado varios meses a consecuencia de
un accidente de moto, volvió curado a casa. El infarto había ocurrido después
de la solución del conflicto. Verificada la hipótesis de una relación
causa-efecto en una veintena de casos, puse al infarto en la lista de
enfermedades cancerosas, en las que había identificado el área cerebral y la
reflejé sobe la carta topográfica del cerebro en el lóbulo temporal derecho.
El Foco de Hamer en el cerebelo derecho.
Había constatado ya para
un cierto número de carcinomas la aparición simultánea de una ruptura de campo,
de un Foco de Hamer, en varias partes del cerebro y lo había puesto en mi
lista, conforme a mis descubrimientos -lista de febrero de 1984-. La mayoría de
las veces se trataba de un Foco de Hamer en el cerebro propiamente dicho,
combinado con otro foco en el tronco cerebral o en cerebelo. Esto era para mí
un enigma, pero no había lugar a dudas. En el caso del conflicto provocado por
la angustia ante la muerte, había encontrado un Foco de Hamer a la vez en
tronco cerebral y en corteza: por consiguiente había creído poder subdividir el
contenido del conflicto. Así tendría que ver con un conflicto biológico
correspondiente a un miedo existencial innato, que yo localizaba en el tronco
cerebral y con un conflicto pensado, intelectual, imaginario que creía localizar
en el córtex, donde siempre lo encontraba.
Durante mis exámenes
sistemáticos y, retrospectivamente al examinar todos los escáneres de pacientes
con infartos, encontré igualmente un Foco de Hamer en la parte lateral del
cerebelo derecho, que al inicio sólo podía constatar, sin estar en condiciones
de explicarlo. Este foco era aparente o realmente idéntico al foco que
presentaba siempre una paciente aquejada de cáncer en mama izquierda.
El conflicto de
territorio.
Para descubrir el
conflicto esencial, origen del infarto de miocardio, me conduje exactamente
como para los carcinomas: comencé por aclarar el mayor número posible de casos
de infartos, después me esforcé en descubrir el criterio esencial -el común
denominador- de estos conflictos. Lo que me ayudó y me puso sobre la pista, fue
que el lóbulo temporal derecho masculino debía presentar lógicamente una cierta
oposición al lóbulo temporal izquierdo femenino, donde yo había encontrado el
área cerebral correspondiente al cáncer de cuello de útero, cuyo conflicto
específico era siempre el conflicto sexual femenino. Suponía pues, que el
conflicto, origen del infarto de miocardio, debía ser típicamente masculino o
incluso tener un contenido sexual específicamente masculino.
Una mirada sobre el
reino animal nos ayudará a comprenderlo mejor: el ciervo que ha adquirido en la
lucha, un territorio del que se ha convertido en jefe, considera a todas las
ciervas de ese territorio como de su propiedad. Cuando un rival viene a hacer
incursión en su territorio, todo el mecanismo de territorio se encuentra
perturbado: de hecho, si el ciervo no llega a defender su territorio, será
expulsado. Como también el territorio comporta el derecho y el deber para el
ciervo de cubrir a sus ciervas, el conflicto de territorio es para él un
conflicto sexual. El ciervo puede igualmente sufrir ese conflicto si una cierva
sale de su territorio y él no consigue hacerla volver.
Brevemente: el conflicto
de territorio de un ciervo, con todo lo que ello implica, es el conflicto
sexual del ciervo. Por analogía ocurre lo mismo con el ser humano. El hombre
manifiesta un comportamiento típicamente «territorial», el territorio puede
«representar formas diversas» (casa, trabajo, familia, poder, autoridad, etc.).
La mujer también puede ser el objeto de un conflicto de territorio.
Conflicto de nido.
Continuando mis
investigaciones sobre el conflicto de territorio y su correlación cerebral en
el lóbulo temporal derecho, así como de la porción lateral del cerebelo
derecho, pasé revista a los conflictos origen de todos los cánceres de mama
izquierda y de mama derecha en la mujer. Tuve la suerte de descubrir para los
conflictos origen del cáncer de mama izquierda un común denominador, el
«conflicto de nido», que es casi siempre un conflicto madre-hijo. También aquí
fue suficiente echar una mirada sobre el reino animal, donde vemos que una
perrita pachón no duda en enfrentarse, aún a costa de su vida, con un perro de
gran tamaño que se acerque a sus cachorros. Una madre, cuyo hijo esté amenazado
por un agresor, se lanzará sobre él con verdadera furia. Evidentemente se trata
de comportamientos biológicos que se remontan al origen de las especies, viejos
programas inscritos en las zonas más antiguas de nuestro cerebro, en este caso
en la parte lateral del cerebelo derecho.
Designando el conflicto
de nido, casi idéntico al conflicto madre-hijo, por el término «conflicto de
territorio restringido», podemos decir que el conflicto del hombre es un
«conflicto de territorio ampliado». Estos dos conflictos de territorio tienen
en común la ruptura de campo, el Foco de Hamer en la zona lateral del cerebelo
derecho. El «conflicto de territorio ampliado» del hombre presenta además una
ruptura de campo suplementario, un Foco de Hamer, en el lóbulo temporal derecho.
Es por otro lado
comprensible: a lo largo de millones de años de evolución, la naturaleza ha
«sobreañadido» a un viejo programa de ordenador un elemento suplementario en
nuestro cerebro, destinado a cubrir una función análoga más amplia. El viejo
programa de ordenador estaba localizado en el cerebelo derecho. La naturaleza,
de alguna manera ha dotado al hombre, al macho de un mecanismo más
perfeccionado respondiendo a las nuevas condiciones a las cuales sólo era capaz
de hacer frente: no se trataba sólo de defender el nido, sino un territorio más
vasto.
Eso corresponde además
de hecho a nuestras experiencias clínicas: durante sus años de madurez sexual,
mientras dura la ovulación, las mujeres no suelen tener infartos de miocardio.
Por el contrario, después de la menopausia o tras una castración, sí pueden
hacer un infarto, que presenta entonces los mismos síntomas psíquicos,
cerebrales y orgánicos que en el hombre.
Nociones generales sobre
el infarto.
El infarto de miocardio
es una enfermedad que se creía e imaginaba bien conocida, pero de la que no se
sabía nada de forma precisa. Conocemos gran numero de «factores de riesgo»
coronarios, miocárdicos y otros, de los que nos hacemos eco pasivamente, sin
reflexionar, aunque jamás haya sido posible aportar verdaderamente la prueba.
Otras veces culpamos al estrés, como la mayor causa del infarto; al día
siguiente hacemos responsable al exceso de peso, al tercer día es el colesterol
el que ocupa el punto de mira: su nivel elevado en sangre, la hipercolesterolemia,
favorece los depósitos arteriales, la obstrucción de las coronarias, luego la
atención se fija sobre innumerables noxas alimentarias, de las que no se acaba
de descubrir el papel infartógeno, como esos pretendidos cancerígenos,
carcinogenes y otros supuestos oncogenes que favorecen o provocan la formación
de tumores. Es una verdadera plétora de falsas pistas.
Y además está el ECG, el
electrocardiograma, del que se dice que es capaz de indicar con precisión la
localización del infarto, la isquemia, lugar donde es insuficiente o donde se
para el riego sanguíneo, donde presuntamente se produce el infarto de
miocardio. Nadie puede probarlo verdaderamente, de modo que numerosos médicos
dicen irónicamente, que puede implicar la economía circulatoria. Por último
está la angiografía coronaria, que permite descubrir si un lugar cualquiera del
sistema coronario está estenosado. Se busca establecer una relación entre la
estenosis y el infarto de miocardio a lo que llegan en ocasiones, pero a menudo
descubren también que no hay relación causa-efecto. Estas estenosis coronarias
son frecuentes y no está confirmado que provoquen una disminución del riego
sanguíneo de las zonas dístales correspondientes. Lo que pasa es que nadie
muere y si hay un fallecimiento, se debe a la inflamación del Foco de Hamer en el cerebro a nivel del lóbulo temporal derecho.
Existe también la
escintigrafía de corazón, gracias a la cual se pueden descubrir áreas con menor
riego sanguíneo, lo que no está del todo probado, pero de ningún modo ha
permitido establecer una relación, una unión causa-efecto absolutamente
significativa, con el infarto de miocardio. Por último tenemos las alteraciones
químicas de la sangre en el momento de un infarto agudo de miocardio, la
presencia de enzimas miocárdicas como la CPK=creatin-fosfo quinasa, la
GOT=glutamato-oxalacetato transaminasa y la LDH=lactato deshidrogenasa, que
eran hasta ahora, el signo más seguro de un infarto agudo de miocardio.
No me río en absoluto de
mis colegas, pero es un hecho que los signos más seguros de un infarto de
miocardio son hasta ahora, los síntomas clínicos: un dolor sordo retroesternal
acompañado a menudo de presuntas irradiaciones hacia el brazo izquierdo, que,
se pensaban venían del corazón. Salvo estos síntomas cardiacos, reales o
supuestos, son sobre todo los síntomas cerebrales los que se manifiestan en el
momento del infarto de miocardio: náusea, vértigo, dolor de cabeza, diplopía,
sensación de desvanecimiento, pánico.
Parece increíble que
tantos médicos, dotados de todos los aparatos posibles e imaginables, hayamos
podido estar hasta tal punto ciegos, a niveles clínico y psíquico, como para
que en presencia de esta enfermedad, la más frecuente entre los hombres, jamás
nos hubiéramos preguntado, si el infarto de miocardio no será más bien una
enfermedad del cerebro que una verdadera enfermedad del corazón. Lo que en
definitiva aparece, como la causa de la muerte es la línea cero, el trazado
plano del electrocardiograma es decir la parada cardiaca, pero, ¿por qué
entonces esta parada del corazón no es debida a un fallo del cerebro? Ahora
desde que hay evidencia de esto, muchos cardiólogos estiman que es posible, y
algunos, en casos de infarto comienzan por un examen tomodensitométrico (TDM) o
incluso mejor aún por una RNM resonancia nuclear magnética antes del ECG.
¿Qué cardiólogo no ha
tenido que ver a pacientes que presentan una obstrucción total de una o incluso
dos de las tres grandes arterias coronarias y que a pesar de eso, viven bien, y
son además capaces de trabajar?. Incluso cuando las arterias están obstruidas,
la irrigación sanguínea del corazón está asegurada por colaterales.
Evidentemente no es recomendable que estos pacientes se dediquen al deporte de
competición, pero su esperanza de vida les promete una tercera edad prolongada.
Yo he visto casos de
este tipo y en disección en vivo, se ha ligado una coronaria bajo anestesia sin
que el animal haya hecho un infarto al despertarse. Al cabo de cierto tiempo se
puede repetir la experiencia en la segunda y la tercera arterias coronarias. En
el intervalo, se forman colaterales que toman el relevo y mantienen la
irrigación miocárdica, y el animal no hace infarto. Algún día parecerá
incomprensible que ningún investigador se haya parado a cuestionarse sobre este
fenómeno, a preguntarse si no podía haber alguna otra cosa en juego que la
simple obstrucción de una arteria coronaria. No es que yo discuta de ninguna
manera la isquemia del músculo cardiaco a consecuencia de una obstrucción de la
arteria coronaria. Sería estúpido. Sabemos también por los patólogos que
frecuentemente se puede encontrar una úlcera en una arteria coronaria. Se puede
encontrar una úlcera en la proximidad directa e inmediata de una estenosis que
manifiestamente, puede representar la forma tardía de tal ulceración. De este
modo, una vez conocemos la clave del sistema, todo se ordena de manera simple y
racional, lo mismo que las órbitas de los planetas alrededor del Sol,
representan un sistema muy simple a diferencia de las trayectorias complicadas
en espiral que se imaginaba en la Edad Media, cuando la Tierra era considerada
como el centro del Universo.
El mecanismo del infarto.
Según mis constataciones
y descubrimientos, ampliamente probados y reproducibles en cada nuevo caso, el
infarto de miocardio se desarrolla como sigue:
1. El Síndrome Dirk
Hamer.
Todo infarto de
miocardio se inicia por un Síndrome Dirk Hamer (D.H.S.), es decir:
a.
un conflicto de territorio bajo
la forma de un impacto brutal,
b.
una crisis aguda, dramática,
c. vivido en aislamiento.
2. La duración del
conflicto de territorio.
Según mi experiencia,
sólo hay manifestaciones clínicas de infarto si el conflicto dura más de 2 a 3
meses o si es excepcionalmente intenso. En este caso es suficiente que el
conflicto dure un mes o mes y medio. Si la intensidad del conflicto es menor,
en los conflictos cuya duración no excede de tres meses, se desarrollan sin
incidentes, en principio el proceso es el mismo, salvo que no es diagnosticado
por los médicos dado que los síntomas clínicos no son graves.
Si la duración del
conflicto de territorio de intensidad «normal» sobrepasa los 8 ó 9 meses, el
paciente muere, normalmente de una tumefacción cerebral aguda, después de la
solución del conflicto. Los infartos de la pared anterior son menos graves que
los de la pared posterior porque corresponden, en el cerebro a la parte frontal
del lóbulo temporal, mientras que el infarto de la pared posterior depende de
la parte dorsal del lóbulo temporal derecho. Parece que es en esta porción
dorsal del lóbulo temporal, donde esté localizado el centro del ritmo cardiaco.

La angina de pecho se produce
durante la simpaticotonía, es decir, mientras el conflicto de territorio está
activo. Hay ausencia subjetiva de trastornos, después de la solución del
conflicto, es decir en vagotonía.
Inmediatamente después
del Síndrome Dirk Hamer, (D.H.S.) la ruptura de campo, al paciente pueden
sobrevenirle accesos de angina de pecho. En este estado, no hay todavía
estenosis coronarias, que por otra parte en muchos casos, no se producen,
incluso en el momento del infarto de miocardio. Hablamos entonces de accesos
funcionales de angina de pecho.
En este periodo el
paciente se encuentra en simpaticotonía, en un estado de estrés permanente,
provocado por su conflicto de territorio. Es el estrés permanente en el que
está sumido el ciervo cuando es expulsado de su territorio y por el que debe
movilizar todas sus fuerzas para reconquistarlo.
Durante esta fase, una
úlcera se manifiesta en las arterias coronarias, en un lugar determinado,
correspondiente a la naturaleza, bien específica de este conflicto. Al mismo
tiempo que esta úlcera roe la pared de la arteria coronaria, la parte distal
correspondiente del miocardio está sometida a un estrés permanente que provoca
a su alrededor la angina de pecho. Los códigos erróneos provienen del lóbulo
temporal derecho del cerebro de acuerdo con el cáncer.
Después de la solución
del conflicto:
La situación es
completamente diferente: el organismo cambia su modo de inervación, pasa de la
simpaticotonía a la vagotonía. El vaso coronario ya no recibe códigos erróneos,
la úlcera puede curar, el paciente no se queja de dolores de angina de pecho,
está en vagotonía en plena euforia, tiene buen apetito, duerme bien, hay
tumefacción cerebral. En este mismo periodo se produce una escarificación de la
úlcera coronaria, la placa.
infarto miocardio
Por analogía con otros
cánceres, podemos considerar el infarto de miocardio como un carcinoma coronario,
que se manifiesta bajo la forma de úlcera coronaria descrita en patología. La
evolución de esta úlcera del vaso coronario obedece rigurosamente a la Ley de
Hierro del Cáncer, es decir que la evolución del conflicto corresponde a la
evolución de esta úlcera en la arteria coronaria. Se comprende mejor este
fenómeno, si recordamos que en su origen, los vasos coronarios eran los arcos
branquiales, así que desde el punto de vista embriológico, no se distinguen
apenas de los órganos donde se encuentran los carcinomas.
Una vez que el conflicto
está resuelto, es decir en la vagotonía, la úlcera empieza a cicatrizar
formando un engrosamiento hacia el interior, lo que aparece entonces como una
estenosis en el angiograma coronario. De ahí la hipótesis errónea de que la
estenosis es la que provocaría el infarto de miocardio.
El infarto de miocardio se produce siempre en el curso de la fase consecutiva a la
solución del conflicto, o sea cuando hay cambio entre los dos tipos de inervación
motriz autónoma, la simpaticotonía que deja lugar a la vagotonía.
Después de la solución
del conflicto, el paciente entra, durante dos o tres semanas, en una fase de
gran euforia, que contrasta con el intenso estrés característico del periodo
anterior a la solución. Retoma el sueño y el apetito, está relajado, incluso
cansado, o casi extenuado. Mientras que antes vivía en una especie de pánico,
podía perder hasta 10, 15, 20 kg. en algunos meses, despertaba por la noche
empapado en sudor, presa de pesadillas que rondaban siempre alrededor de su
conflicto, una vez resuelto, se transforma y experimenta una sensación de gran
bienestar. El paciente que, en lo mejor de esta fase hace un infarto de
miocardio, no comprende absolutamente nada. De hecho, al cabo de tres semanas
su motor había dejado de rodar a «plena marcha», el estrés se había desvanecido
como por encanto, y por lo tanto, según la medicina ortodoxa, debería estar
protegido contra un infarto. Por el hecho de que, una vez resuelto el conflicto,
los pacientes recuperan a menudo de 5 a 10 kg. en el espacio de quince días a
tres semanas, estos kilos suplementarios han llevado a la medicina facultativa
a ver en este sobrepeso un factor de riesgo, lo que es absurdo.
Este presunto incidente
cardiaco con sus síntomas de náuseas, cefalea, vértigo, diplopía, sensación de
desvanecimiento, transpiración abundante sobreviene así siempre en la fase de
recuperación generalmente de noche, en el curso del sueño más profundo y
benéfico. Para explicar este fenómeno se han creado hipótesis que incriminan a
la subida brusca de tensión como responsable del infarto de miocardio, lo que
es un sin sentido, dado que en vagotonía, la subida de tensión es normal, sin
tener en cuenta que en posición horizontal la vasodilatación y el sueño
tranquilo aseguran al cuerpo dormido condiciones de irrigación óptimas, sin
déficit de oxígeno.
6. Procesos
cerebrales del infarto.
Acontecimiento cerebral:
el descubrimiento de los procesos cerebrales del infarto de miocardio fue más apasionante
que la mejor novela policiaca. A partir de la primera publicación en febrero de
1984, aproveché todas las oportunidades de someter a un examen
tomodensitométrico a los pacientes que habían sobrevivido a un infarto de
miocardio. Los síntomas que podía observar en el cerebro eran unas veces
masivos, otras menos, masivos o discretos, siempre, no obstante en los mismos
lugares: para el infarto de la pared anterior, en la porción frontal del lóbulo
temporal derecho, para el infarto de pared posterior, en la porción dorsal del
lóbulo temporal derecho y en los dos casos, al mismo tiempo, en la zona lateral
del cerebelo derecho. En los casos de infarto de la pared anterior, hemos
constatado generalmente sobre el escáner un desplazamiento y un estrechamiento
del cuerno anterior derecho y un estrangulamiento de la cisura de Silvio; para
el infarto de la pared posterior, el desplazamiento de la cisterna ambiens en
sentido medial.
En cada caso se trata de
una edematización perifocal, alrededor de una ruptura de campo, un Foco de
Hamer, que debe ser interpretado como un signo de curación en curso. Lo mismo
que en el resto de nuestro cuerpo, todas las heridas, intoxicaciones, etc., se
acompañan en curación de una infiltración de serosidad en los tejidos, igualmente
la reparación de una lesión cerebral da lugar a una edematización perifocal
alrededor del foco lesivo. Hay que considerar sin embargo que la edematización
no comienza con el infarto de miocardio, pero como hemos podido demostrar con
precisión en un paciente, se inicia en el momento de la solución del conflicto,
por regla general de dos a tres semanas antes del infarto de miocardio.
La prueba definitiva de
los procesos cerebrales me fue proporcionada finalmente por una RNM de un
paciente, cuyo examen me había sido confiado por la 1ª clínica universitaria de
Munich (Profesor Jahrmärker). El paciente no había tenido síntomas neurológicos
y sólo se quejaba de cefalea en el momento del infarto, que se remontaba a
cuatro semanas atrás. Sobre este escáner, se ve muy bien, en el corte
transversal, que el lóbulo temporal está muy inflamado. Debido a sus
particularidades anatómicas, está encastrado en la fosa media derecha del
cráneo, de manera que bloquea en dirección medial, lateral, frontal, dorsal, y
caudal, no hay otra escapatoria más que en dirección de los lóbulos parietal y
frontal. Este mecanismo explica también por qué los signos de rechazo son más
bien discretos en los cortes horizontales. Comentario de un neurocirujano,
conferenciante en la facultad de medicina de Fribourg: «felicidades, Señor
Hamer, ahora veo definitivamente convencido de que tiene razón, es
indiscutible, la cuestión está por fin estructurada.»
7.-Cuando se descubre el Foco de Hamer
Tengo la suerte de poder
responder a esta pregunta gracias a una feliz coincidencia de circunstancias:
un paciente que es un hombre muy sensible, había tenido una confrontación
grandísima con su hijo de 17 años. Este conflicto, que le sacó de sus casillas,
duraba desde hacía meses y representaba la constelación clásica de un conflicto
de territorio. Como tenía, literalmente, temblores en todos sus miembros desde
hacía días, el médico de familia, temiendo un caso de Parkinson, le envió a un
clínica neurológica donde se le hizo un examen tomodenditométrico, (TDM). Sobre
este escáner se distingue netamente a nivel del lóbulo temporal derecho, el
contorno preciso de la ruptura de campo electrofisiológico, sobre dos áreas
contiguas. Cuando el paciente hizo un infarto, una edematización bien
circunscrita se manifestó exactamente alrededor de los dos focos. Es decir, que
a partir desde el instante del impacto inicial de este conflicto de territorio
DHS, podemos seguir el desarrollo de estos procesos cerebrales hasta después
del infarto de miocardio.
8. La Ley de Hierro
del Infarto de Miocardio.
Los resultados,
constatados en mis pacientes no son fortuitos, insignificantes, es decir, que
si un número dado de pacientes es sometido a un escáner cerebral, los síntomas
indicados no se manifestarán sólo sobre un cierto porcentaje: antes de cada
examen tomodensitométrico de los pacientes, estoy en condiciones de predecir
estos síntomas en el cerebro. Y estas predicciones no son verificadas sólo por
un cierto número de ellos, sino por todos sin excepción. De manera que a
semejanza de otras enfermedades hay que decir que estas alteraciones obedecen a
una ley. El diagnóstico relativo a un infarto de la pared anterior o posterior
del corazón es más fiable sobre la base de los escáners cerebrales o incluso de
una RNM, que sobre la base de un ECG o angiografía de las coronarias.
Reclamo, aún más, exijo
que el escáner o la RNM del cerebro corresponda exactamente al momento del
infarto de miocardio, o si se prefiere que el proceso de curación esté en
correlación con el tiempo transcurrido desde la solución del conflicto.
Normalmente el paciente está en condiciones de decirnos, bastante exactamente,
hasta incluso de precisarnos el día y la hora en que comenzó su conflicto y
cuando terminó. Es importante que lo que procede en el examen del paciente, se
controle muy exactamente, estableciendo una anamnesis muy precisa, que debe
corresponder exactamente a las constataciones cerebrales.
9. Duración de la
modificación cerebral.
La duración de las
alteraciones edematosas cerebrales en el lóbulo temporal derecho y en la zona
lateral del cerebelo derecho, está en función de la duración del conflicto de
territorio. Es más largo si el conflicto de territorio ha durado más tiempo. En
general, sólo termina el final de un periodo de resolución de seis meses a un
año. No obstante una vez que el proceso de curación ha terminado, no hay
«restitutio ad integrum». Parece que quedan en medio, alteraciones
cicatriciales. He aprendido a temer las recidivas de conflictos de territorio,
las auténticas recidivas, sobre el mismo tema, en el curso del proceso de
curación. Incluso si tal recidiva sólo dura de 4 a 8 semanas, es necesario para
evaluar el riesgo de mortalidad, añadir siempre el número de meses que ha
durado el conflicto primario. Comprendemos mejor, ahora, según nuestras
observaciones, por qué un infarto reiterado no ofrece grandes expectativas de
sobrevivir.
10. La terapia del
infarto.
El paciente que ha hecho
un infarto de miocardio, si es posible, incluso antes de que lo haga, y,
todavía mejor, si está en la fase activa del conflicto, sólo deberá ser tratado
por auténticos médicos, es decir, ni por médicos técnicos sin alma o
médicos-aparatchiks, ni por psicoterapeutas intelectuales. Es importante partir
del principio de que del paciente, que está al mismo tiempo en un conflicto
humano con todo su background incluido, sólo puede hacerse cargo un médico
intuitivo y comprensivo, pero al mismo tiempo, todo paciente es un caso de
neurocirujano, neurólogo y neurorradiólogo, que debiera ser tratado siempre en
función de nuestros últimos descubrimientos y conocimientos en materia de
neurocirugía, reanimación y farmacología. En el mejor de los casos, la terapia
debería ser confiada a un solo médico. Cuando pensamos en lo que nos espera,
nosotros médicos, en lugar de terapia postconflicto, es decir, suavizar
conflictos sociales y familiares, podemos imaginar cuán difícil será en el
futuro, una terapia verdaderamente juiciosa, que sea óptima, tanto desde el
punto de vista técnico como humano.
El hombre jamás muere
por un fallo cardiaco, es decir, jamás muere del corazón, si muere es siempre a
causa del edema cerebral en el lóbulo temporal derecho. Desde luego, el corazón
está sujeto a trastornos de circulación, consecutivos a la úlcera coronaria, o
a la placa formada en el vaso por cicatrización de la úlcera y a la estenosis
que resulta, pero sabemos bien que un rodeo arterial realizado por un bypass no
mejora la probabilidad de supervivencia. Sabemos también que la angina de pecho
no es la consecuencia de una estenosis coronaria, pero que siendo de origen
cerebral, sobreviene con y sin estenosis, mientras dura el conflicto de
territorio y que el cerebro ha programado el conjunto del organismo en
simpaticotonía permanente. La angina de pecho desaparece cuando el conflicto
está resuelto, haya o no estenosis coronaria.
Conviene insistir sobre
este punto, una vez que el conflicto está resuelto, es decir, cuando el
organismo se encuentra en vagotonía, el paciente no tiene angina de pecho,
aunque exista estenosis coronaria.
Evidentemente, sería
exagerado afirmar que en el momento del infarto podemos olvidar el corazón como
órgano. No es necesario que acapare nuestra principal atención. Esta debe ser
orientada hacia la situación de conflicto y hacia el estado cerebral.
Una de las primeras
medidas a tomar es velar para que el paciente no esté demasiado tumbado, no es
necesario intentar masajear el corazón. En su lugar es importante que el
paciente se apoye sobre sus posaderas para que el edema cerebral pueda fluir y
no se obstruya. Lo que es asimismo típico, es que después de la solución del
conflicto, un lugar bien determinado de la piel del cráneo, del cuero
cabelludo, por encima de la oreja derecha, o sea a nivel del lóbulo temporal
derecho, se ponga claramente caliente. Lo que es sorprendente es que ningún
médico lo haya notado, aunque el calor desprendido sea muy pronunciado. Es lo
mismo para la zona del cuero cabelludo correspondiente al cerebelo derecho,
aunque en menor grado.
Sería pues necesario
poner una bolsa de hielo sobre la mitad derecha del cráneo, buscando frenar la
fuerte vagotonía y administrar al paciente simpaticotónicos. No estoy todavía
completamente seguro de lo que hablando con propiedad, dispara el infarto
agudo: previamente el paciente se siente subjetivamente muy bien y después del
golpe, del infarto, si sale bien, se encuentra de nuevo bien; parece que la
fase crítica sea relativamente corta, puede que haya causas mecánicas (ver punto 12).
11. Neurohistopatología
del infarto.
No pretendo estar en
condiciones de responder a todas las preguntas relativas a los fenómenos
cerebrales, en el curso del infarto de miocardio, pero, en conjunto, creo saber
qué ocurre y de qué manera. Previamente conviene destacar que no existen
tumores cerebrales ni metástasis cerebrales. Son errores dogmáticos aceptados y
transmitidos sin reflexión debido a que «el catedrático lo dijo». Nadie se
preocupó de saber si estaba probado o no. En realidad estos Focos de Hamer que
se distinguen, que divergen del dibujo cerebral ordinario, constituyen siempre
el mismo fenómeno, el mismo proceso si se descubren en fases diferentes, varían
en función del grado y la evolución de la enfermedad.
A veces, el Foco de
Hamer puede aparecer muy oscuro, es decir fuertemente edematizado, de manera
que antes se hablaba de infarto o de zona hipodensa y de disminución de la
densidad tisular. Después si se le administraban sustancias de contraste, nos
asombrábamos de que esta misma zona tomase entonces una coloración intensa y
adquiriese de repente una densidad superior a la del tejido circundante, cuando
antes era inferior. Esto indica sencillamente que se trata de un proceso
metabólico activo o caliente. A menudo este Foco de Hamer
se rodea de un dobladillo cicatricial bien definido, lo que la medicina oficial
diagnostica, hasta ahora, como tumor o metástasis cerebral. Es necesario saber
que no puede haber tumor cerebral por el hecho de que las células cerebrales no
pueden dividirse, incluso bajo las condiciones de una pretendida metástasis
cerebral, que no existe. La única cosa que puede proliferar es una sustancia
glial anodina del tejido conjuntivo cerebral, lo mismo que en el cuerpo es
completamente normal, que en el lugar de las lesiones se forme más tejido
conjuntivo y que por último esas lesiones cicatricen, de igual manera, es
completamente normal, que el mismo proceso tenga lugar en el cerebro. Además
nadie ha visto crecer esas pretendidas metástasis cerebrales. Por el contrario,
el edema perifocal puede en todo momento aumentar en el sentido de hincharse,
de tumefactarse.
El tumor cerebral, la
pretendida metástasis cerebral es una tumefacción edematosa de las células
cerebrales, nada más. En un estado ulterior, una vez que este edema está
prácticamente reabsorbido, se produce frecuentemente una cicatrización marginal
por células gliales. Las múltiples formas diversas de los focos de Hamer no son
en realidad más que un solo y mismo Foco de Hamer, observado, cada vez en un
estado diferente de la evolución.
Es necesario insistir
aún sobre el hecho de que, aunque las células cerebrales están tumefactas,
permanecen sin embargo siempre reconocibles como células, como eran antes y
como son, de nuevo, tras la regresión de la tumefacción.
Así pues las células
cerebrales evolucionan en función del conflicto. El proceso de una ruptura de
campo arranca por un Síndrome Dirk Hamer: el desencadenamiento brutal de un
conflicto de territorio, que después de su solución pasa a la fase edematosa
durante la curación de esta ruptura de campo electrofisiológico, y que al final
de la fase de regeneración, de reparación tisular, si ha habido antes una
evolución de conflicto grave, pasa a la fase final de cicatrización glial.
No es necesario insistir
sobre el hecho de que esta tumefacción cerebral puede revestir peligro, aunque
en realidad señala una evolución favorable en la dirección adecuada.
Puede ser además -y parece
que éste es el caso del infarto- que el cerebro, tumefactándose, atraviesa una
fase crítica de origen mecánico que nos va a ocupar a continuación.
12. El mecanismo de
edematización.
El infarto agudo de
miocardio, como lo conciben los profanos y la mayor parte de los médicos, es la
fase crítica del edema cerebral a nivel del lóbulo temporal derecho. Para mí el
infarto comienza por el DHS, por el golpe brutal de un conflicto, bajo la forma
de un impacto psíquico y sólo acaba cuando el edema es totalmente reabsorbido
en el lóbulo temporal derecho y en la zona lateral del cerebelo derecho. En un
gran número de casos el infarto reviste la forma dramática que conocemos, pero
puede ser que más a menudo se desarrolle de forma menos dramática y pase desapercibido,
a menos que sea descubierto posteriormente.
El 50% de los pacientes
sobreviven al infarto de miocardio en el estadío agudo, es decir que se puede
suponer actualmente que en el 50% de los casos, el conflicto ha durado más de
ocho-nueve meses y ha tenido un resultado fatal, una vez el conflicto se
resolvió.
El restante 50% de los
pacientes han tenido un conflicto cuya duración estaba comprendida entre cuatro
y ocho meses. Un número bien alto de pacientes, la mayor parte, tienen una
duración de conflicto inferior a cuatro o a tres meses. Es en estos casos en
los que no hay normalmente síntomas dramáticos, aunque en principio pasa
exactamente lo mismo, salvo que el edema en el lóbulo temporal derecho no tiene
la misma magnitud.
En caso de manifestación
de síntomas cerebrales son generalmente tomados por síntomas de gripe o por
dolor de cabeza de génesis imprecisa, y tratados de manera inapropiada por
comprimidos contra el dolor de cabeza.
¿Qué es pues exactamente
el infarto agudo?.
Ya he estado tentado al
principio de explicar cuáles son las particularidades anatómicas que juegan un
papel en el caso de un edema del lóbulo temporal derecho: éste está muy bien
protegido contra eventuales heridas, está alojado, por así decirlo en una cuba,
en una bañera, en la fosa media derecha del cráneo que está limitado por
paredes óseas de ambos lados, por delante, por detrás y por debajo.
Cuando hay
edematización, la parte del lóbulo que está tumefacta no puede dilatarse más
que en dirección cefálica. El inconveniente de este sistema mecánico es que el
hueso no se puede distender. Si la tumefacción interviene en la zona lateral
inferior, el lóbulo temporal puede soportar durante algún tiempo una fuerte
presión, que sólo aflojará cuando el lóbulo entero se desplace en dirección
fronto-parietal.
Pienso que el infarto
agudo se debe a que el lóbulo temporal derecho -sobre todo su parte inferior-
está arrinconado entre las paredes óseas de la fosa media derecha del cráneo, a
saber, el cuerpo del esfenoides, las alas mayores del esfenoides, parte de la
escama mastoidea del temporal y la superficie anterior del peñasco. Lo que
tiene de singular y confirma por otra parte mi visión, es que la presión en
dirección medial continúa acentuándose durante las semanas posteriores al infarto
agudo de miocardio. Así aunque la tumefacción que origina esta presión prosigue
y aumenta, los síntomas agudos, característicos del infarto de miocardio ya no
se manifestarán más. Eso sólo puede explicarse si el infarto agudo es un edema
agudo con limitación local y con causa mecánica, ejerciendo una presión
cerebral local bien circunscrita, que bloquea el centro del ritmo cardiaco y
conlleva así la parada del corazón.
¡Vemos qué perspectivas
se abren a la medicina de reanimación y a la neurocirugía!. El lóbulo temporal
derecho es de fácil acceso, de manera que en unos minutos se podría abrir la
calota y provocar una descomprensión lateral y el desbloqueo del centro del
ritmo cardiaco.
13. El infarto del
ventrículo derecho.
Nuestros manuales nos han
enseñado que un infarto de miocardio del ventrículo derecho es tan raro que
podemos ignorarlo (pasarlo por alto). Hasta ahora este hecho, bastante
asombroso, era admitido, de una vez para siempre, sin que jamás se haya podido
explicar.
La explicación la
proporciona la historia de la evolución. Embriológicamente, el corazón está
constituido por dos tubos musculares enteramente distintos, que en el curso de
la evolución, han sido unidos el uno al otro para conjugar la función de bomba
que ejercían antes, de forma individual. En el momento de la evolución
correspondiente al advenimiento del cerebro propiamente dicho, el sistema
coronario, resultado por vía evolutiva de los arcos branquiales y el sistema de
conducción del corazón, están acoplados y enlazados alrededor de esos tubos: se
han colocado el uno al lado del otro y se han unido para constituir esa unidad
orgánica que hoy llamamos corazón.
Evidentemente esta
evolución debía permitir al organismo realizar más rápidamente altos
rendimientos, por eso el impulso rítmico, la conducción del corazón fue
comunicada al cerebro propiamente dicho, que estaba en vías de desarrollo y más
especialmente al lóbulo temporal derecho, que corresponde al ventrículo
izquierdo del corazón.
Nuestro sistema muscular
y óseo está igualmente concebido de manera que permita estos
super-rendimientos, que aseguran al organismo un mayor campo de acción y
mejores condiciones en su lucha por la existencia.
Así como sabemos, la
musculatura cardiaca es mitad lisa mitad estriada.
¿Por qué es tan raro que
seamos testigos de un infarto de miocardio en el corazón derecho?. Es un hecho
que el ventrículo derecho está menos musculado que el izquierdo: la sangre que
envía al pulmón por la arteria pulmonar no necesita una presión tan fuerte como
la requerida para la circulación mayor.
Pero, en principio, el
tejido muscular es prácticamente el mismo, la conducción del corazón tiene un
funcionamiento análogo, lo mismo que el riego sanguíneo para las arterias
coronarias.
Tengamos presente que el
infarto de miocardio del ventrículo izquierdo sólo ocurre en los hombres y en
mujeres maduras, pero no en mujeres en edad de procreación. Y recordemos además
que el conflicto de territorio, que en los hombres es un conflicto sexual,
corresponde en las mujeres al conflicto sexual, origen del cáncer del cuello de
útero. Os diré de paso, que desde hace meses busco comprender la significación
del Foco de Hamer en ciertos hombres maduros en la parte lateral del cerebelo
izquierdo.
En el instituto central
de radiología de la Universidad de Viena, asistí recientemente como testigo a
un examen práctico a una paciente, casi sexagenaria, que se había desplomado en
la calle, a raíz de un desvanecimiento sufrido y cuya cabeza había golpeado el
suelo del lado derecho, lo que había provocado un hematoma subdural del lado
derecho. La paciente había sido operada en seguida. Sin embargo nadie había
buscado la causa de este desvanecimiento. En el escáner de esta paciente
descubrí un foco edematoso muy fresco en el lóbulo temporal izquierdo, que
nadie podía explicar, más una tumefacción extensa en el lóbulo temporal
derecho. La paciente estaba somnolienta de manera que no pude hacer una
anamnesis del conflicto, pero ella se encontraba en plena vagotonía con riego
sanguíneo en todas las válvulas abiertas (periferia). Pensaba que la paciente
debía encontrarse en un estado consecutivo a la solución de un conflicto sexual
con cáncer de cuello de útero y que había podido ser víctima de un calambre con
descarga cortical o de una ausencia. Pero, hoy en día, tiendo a creer que el
cáncer de cuello de útero está siempre más o menos asociado con un infarto del
ventrículo derecho.
Por consiguiente, el
ventrículo derecho sería por así decirlo el ventrículo femenino, su centro
ordenador se situaría en el lóbulo temporal izquierdo y tendría por conflicto,
el conflicto sexual femenino.
Vamos pues a asociar el
infarto del ventrículo derecho, un cáncer de cuello de útero, así como
paralelamente una ruptura de campo, un Foco de Hamer en el cerebelo izquierdo.
Evidentemente me
apresuro a consultar mis viejos dosieres y en ver escáners antiguos para ver si
esta hipótesis se confirma. He encontrado claramente lo que buscaba. Antes mi
atención había sido hasta tal punto acaparada por el descubrimiento del foco en
el lóbulo temporal izquierdo, que no había reparado en los focos del cerebelo
izquierdo. Por tanto el ventrículo derecho, casi paralelamente a la mama
derecha de la mujer, corresponde a la zona lateral del cerebelo izquierdo y al
lóbulo temporal izquierdo, como al cuello de útero que proviene de él.
El hombre, que no tiene
ni vagina ni cuello de útero, no puede tener carcinoma periférico con
desarrollo paralelo al infarto, lo mismo que no está sujeto al carcinoma de
mama izquierda, que corresponde en realidad al infarto de miocardio en el
hombre, ya que las glándulas mamarias sólo tienen un desarrollo rudimentario.
Parecería que las
hormonas masculinas protegen al hombre de un infarto del ventrículo derecho
consecutivo a un conflicto sexual de frustración, mientras que las hormonas
femeninas protegen a la mujer de un infarto de ventrículo izquierdo consecutivo
a un conflicto de territorio, que ella no puede tener durante sus años de
maduración sexual, en el tiempo que dura la ovulación.
No hay nada más apasionante, lógico y racional que la biología, y, que la
medicina, mientras sea parte de nuestro cosmos.
Así se explicaría por
qué no vemos, o casi no vemos, infartos de ventrículo derecho. Se desarrollan a
la sombra del cáncer de cuello de útero de la mujer. El hombre sólo está sujeto
a ello en edad avanzada, y entonces, sin correlación cancerosa.
14. Trastornos
visuales en la fase de curación.
Calificados generalmente
como senopía por los oftalmólogos, son en realidad trastornos cerebrales de
tipo pasajero debidos al edema del Foco de Hamer.
Un amigo mío de 48 años
ha sufrido un grave Síndrome Dirk Hamer, con conflicto de territorio, cuando su
banco le informó, de repente, que iba a poner su chalet a subasta y bloquear,
de un día para otro, su cuenta bancaria, así que ya no podía efectuar ni
reintegros ni transferencias. Había trabajado toda su vida en esa casita con su
mujer y sus dos hijos mayores.
De un día para otro,
perdió el sueño y pensaba en todas las combinaciones posibles para escapar de
las garras de su voraz banco. Sufría constantemente de angina de pecho,
transpiraciones nocturnas, perdió en unos meses 15 kg. y fue presa de un pánico
total. Buscó vender, él mismo, su casa, pero no lo consiguió.
Al cabo de cuatro meses
y medio de tormento, el banco aceptó una congelación de la deuda. El chalet
estaba provisionalmente a salvo, el «territorio» seguro.
A partir de ese día,
comenzó de nuevo a dormir, recuperó el apetito, tuvo las palmas de las manos
calientes, reencontró su equilibrio normal y cogió rápidamente peso. Las
estenocardias no volvieron a aparecer.
Tres semanas más tarde,
en el curso de esta maravillosa fase de calma eufórica, se despertó en el transcurso
de la noche con violentos dolores retroesternales, sólo podía estar sentado o
de pie, la posición de tumbado le suponía una ansiedad precordial y
dificultades respiratorias. Todo esto ocurrió a mitad de la noche, en el curso
del sueño más profundo. Estaba lívido, pensaba que iba a morir de un instante a
otro, transpiraba abundantemente, tenía dolor de cabeza, náuseas y vértigo. El
ECG reveló un infarto de la pared posterior del corazón.
A partir de ese momento,
le fue necesario llevar gafas para leer porque veía doble y borroso. Tampoco
podía ver claramente a distancia. Este estado duró aproximadamente nueve meses.
Después me dijo: «Sabes, ya no necesito las gafas, veo de nuevo tan claramente
como antes».
Muchos pacientes con
infarto de miocardio y también con cáncer tienen el mismo síntoma, que los
oculistas atribuyen, sin razón a un repentino envejecimiento de la lente
ocular. En la mayor parte de los casos se recupera la vista de nuevo cuando el
Foco de Hamer desaparece en el cerebro. A menudo ocurre que el paciente ya se
ha habituado a sus gafas y se olvida de verificarlas y adaptarlas, pero en
realidad, podría haber recobrado su agudeza visual desde que el Foco de Hamer
disminuyera.
Hay dos explicaciones
posibles para este fenómeno:
Pero, en cualquier caso,
se trata de un síntoma cerebral y eso no tiene nada que ver con una
insuficiencia de la lente ocular.
15. La depresión.
La depresión endógena es
la expresión de un conflicto de territorio incompleto en las mujeres en climaterio.
Sólo el hombre puede
tener un infarto de ventrículo izquierdo, así como un Foco de Hamer en el lóbulo temporal derecho, consecutivo a un
conflicto de territorio durante la fase de procreación. Pero las mujeres pueden
estar sujetas a este tipo de conflicto después de la menopausia o de la
castración.
¿Qué ocurre en el
periodo intermedio entre estas dos edades, durante la menopausia, en el curso
de la cual las mujeres tienen todavía una función ovárica considerable, pero no
la suficiente para una ovulación?.
Un cierto numero de
casos me ha enseñado que estas mujeres pueden estar sujetas a un conflicto de
territorio incompleto, cuyo desarrollo es tan benigno que raramente
manifestaran un infarto agudo de miocardio, aunque la tumefacción en el lóbulo
temporal derecho sea bastante considerable.
Durante la fase activa
del conflicto, las mujeres pueden entonces atravesar una fase de depresión con
angina de pecho y durante la curación pueden tener un episodio de «depresión
descompresiva». La depresión será por tanto una «decepción maníaca», en el
sentido de un conflicto de territorio. En el hombre, se representa el proceso
de igual manera: si su conflicto de territorio tiene lugar mientras produce
suficientes hormonas sexuales, es más fuerte que si lo hubiera sufrido con edad
más avanzada. En este último caso, el conflicto de territorio, tal como él lo
siente subjetivamente, -y eso es lo único que cuenta- es una decepción mayor
que desemboca finalmente en una manía cascarrabias.
En general, puede que el
esquema de Ernst Krestschmer, para quien la depresión tiene la particularidad
de la constitución ciclotímica, también denominada maniaco-depresiva, por el
hecho de que tiene una alternancia a la manía, sólo consiste en el fondo, en
establecer una comparación entre el tipo maniacodepresivo ciclotímico y el tipo
femenino, mientras que el tipo atlético y el carácter leptosómico-tenso se
equipararía con el tipo masculino.
Los hombres pícnicos
están más próximos al tipo femenino -hasta casi la identificación- que los
hombres atléticos, generalmente muy masculinos, o que los hombres con hábito
leptosómico, igualmente masculino a su manera (tensa).
El hábito pícnico, más
bien femenino-maternal, es sin ninguna duda, típico y conviene más a la
embarazada y a la educación de la progenitora. Los hombres pícnicos que tienen
las mismas características reaccionan mucho menos en la defensa del territorio
que los hombres con el hábito atlético.
Ya se elevaron
anteriormente voces para sugerir que se administre, de forma experimental, a
los hombre predispuestos al infarto, hormonas sexuales femeninas a título
preventivo. Por razones bien comprensibles -riesgo de pérdida de identidad- ese
proyecto jamás ha sido puesto en práctica a gran escala. Según lo que he podido
constatar, ese tratamiento conllevaría el riesgo natural de provocar
depresiones.
16. Infarto y cáncer
de mediastino.
Tuve la ocasión de
observar, en toda una serie de pacientes, la presencia simultánea de un infarto
de miocardio (pared posterior) y un carcinoma de ganglios linfáticos en
mediastino, un carcinoma mediastínico microcelular, llamado a menudo con razón
carcinoma bronquial.
Si miramos el área
correlativa de dos acontecimientos a nivel cerebral, Focos de Hamer, nos
sorprendemos al constatar que los focos están muy próximos o incluso
imbricados. En este caso los Focos de Hamer se presentan generalmente en
posición paraventricular lateral y el correlativo cerebral de infarto, en
posición todavía más lateral, en el lóbulo temporal. Los dos fenómenos son
contiguos en el plano orgánico (pared posterior de corazón-ventrículo
izquierdo, mediastino) y el cerebral. A menudo ocurre que los focos se imbrican
y se confunden en un solo gran foco.
Este fenómeno es de una
lógica tan fascinante, plausible y evidente que no deja ya la menor duda sobre
el hecho de que el infarto, o más bien la ulceración cancerosa de las
coronarias y el carcinoma de los ganglios linfáticos mediastínicos constituyen,
en el fondo, fenómenos de la misma naturaleza. Así como el carcinoma de
ganglios linfáticos axilares y el cáncer de mama son fenómenos similares, ya
que se manifiestan sobre el mismo órgano.
Sólo la exploración del
cerebro puede darnos la clave de los enigmas de nuestro organismo. ¡Los tumores
y pretendidas «metástasis» en cerebro, que parecían totalmente desordenadas y
no respondían a ningún sistema, se convierten en centros muy bien organizados y
diligentes de nuestro ordenador cerebral!.
Esclerosis en placas.
Me han preguntado a menudo
en qué se convierten los Focos de Hamer que podemos ver en el cerebro en el
curso de la curación de enfermedades cancerosas, una vez que ésta ha
finalizado. No me era posible aportar a estas preguntas una respuesta
satisfactoria porque los síntomas están lejos de ser idénticos. Unas veces,
esos Focos de Hamer desaparecen en apariencia o en realidad, otras, quedan bajo
la forma de restos cicatriciales. Es posible que todos los Focos de Hamer
queden bajo esta forma cicatricial pero no sean visibles en el escáner,
aunque muchos sí, en RNM (Resonancia Nuclear Magnética).
Estos restos
cicatriciales son lo que hemos llamado hasta ahora esclerosis en placas: una
cicatriz glial del tejido conjuntivo cerebral que en realidad debería llamarse
gliosis múltiple o resto cicatricial-glial-múltiple de Focos de Hamer. Hemos
llegado, por cirugía estereotáxica (sacando una muestra de tejido de esas
cicatrices Focos de Hamer) a establecer el diagnóstico histológico (Profesor
V., director del instituto neuropatológico de la Universidad de
Fribourg/Brisg.: gliosis, esclerosis en placas, no tumor, no metástasis).
Para los que todavía no
han oído hablar de la «Ley de Hierro del Cáncer» este «descubrimiento» es
sensacional. ¡Parece absolutamente increíble que la esclerosis en placas pueda
ser la consecuencia o el resto de un «tumor cerebral» curado, más aún, el resto
de un conflicto psíquico con una ruptura de campo en el cerebro y cáncer a
nivel orgánico!
Para los que conocen el
Síndrome Dirk Hamer, la Ley de Hierro del Cáncer y los Focos de Hamer, es al
contrario, una conclusión que se impone. Y por el hecho de que los focos y por
tanto las cicatrices son múltiples, se producen en numerosos lugares, las
deficiencias nerviosas cerebrales son así mismo múltiples. ¡Es decir, que hasta
ahora nadie podía discernir un sistema coherente en esta confusión total!.
Recapitulemos
brevemente:
La Ley de Hierro del
Cáncer dice que todo cáncer orgánico está provocado por un Síndrome Dirk Hamer
que pone en marcha un conflicto extremadamente grave, dramático, impacto
psíquico vivido en soledad, una ruptura de campo, localizada en un área
específica del cerebro.
En razón de la
imperfección de nuestros aparatos actuales, es difícil visualizar esta ruptura
de campo durante la fase activa del cáncer, en general sólo se puede discernir
después de la solución de conflicto, durante la fase de solución del conflicto,
bajo la forma de un Foco de Hamer metabólico del cerebro. Durante la fase de
curación, este foco se hincha, se tumefacta por edematización intra y
perifocal, para deshincharse seguidamente, al final de la fase de curación. A
menudo sucede que el tejido parece desgarrarse, antes de curarse por
cicatrización glial, llamada esclerosis en placas. El foco MS o la cicatriz
Foco de Hamer consiste pues en tejido glial cicatricial degenerante,
modificado: el tejido conjuntivo del cerebro, gliosis. Sólo hay dos tipos de
células en el cerebro: las células cerebrales y las gliales. Las células
cerebrales son células nerviosas, ya no se dividen, ni siquiera en el Foco de
Hamer (que se llama tumor cerebral).
Por el hecho de que
estas células cerebrales nunca proliferan, sino que se modifican temporalmente,
provisionalmente y a raíz de la ruptura de campo y durante la fase de curación.
Mientras que en esta fase de curación, las células gliales (tejido conjuntivo)
se multiplican, podemos considerar la gliosis múltiple (hasta ahora esclerosis
en placas) esclerosis múltiple, MS) como una ruptura de campo curada, desde el
punto de vista de las células nerviosos cerebrales en la cual la cicatriz glial
está insertada como un cuerpo extraño. Mientras que el Foco de Hamer reciente comprende siempre, como lo han confirmado
innumerables diagnósticos histológicos:
la cicatriz Foco de
Hamer o el foco MS sólo se compone de una vieja sustancia glial degenerante, la
Gliosis.
De ahí viene el
diagnóstico histológico: no tumor, no metástasis.
Resultados clínicos y de
laboratorio.
Los síntomas de las MS,
de las cicatrices Focos de Hamer son múltiples y diversos. Hasta ahora, nadie
ha podido descubrir en ellos un sistema. Los focos de gliosis que corresponde a
restos de los focos de Hamer curados, hacen el efecto de cuerpos extraños en el
cerebro. La localización de estos focos de gliosis determina las deficiencias
del sistema nervioso central tales como cefaleas, nistagmus, parálisis de todo
tipo y grado de gravedad, calambres, migrañas, etc.
Hablamos de presión
cuando los fenómenos se acentúan o se añaden nuevos. Las causas pueden ser
diversas:
De acuerdo con los
fenómenos clínicos de deficiencia del sistema nervioso central, con parálisis
periféricas, etc., observamos múltiples alteraciones discretas del líquido
cefalorraquídeo, que están condicionadas también por la localización de los
focos MS. Sería presuntuoso afirmar que estamos en condiciones de discernir
perfectamente las relaciones causa-efecto hasta en los menores detalles.
Los neurocirujanos de la
Universidad de Fribourg/Brisgau, con los cuales he discutido estos resultados,
han reconocido que este sistema es perfectamente concebible, negando que sea la
única hipótesis plausible. En cualquier caso, no veían mayor objeción.
Este punto de vista es
correcto mientras no se tome como base de las relaciones causa-efecto,
definidas por la Ley de Hierro del Cáncer, así como la función de los Focos de Hamer en el cerebro. Pero si se les toma como base, entonces
la esclerosis en placas es, como ya habíamos mencionado al principio, una
consecuencia lógica, casi necesaria, de los Focos de Hamer.
También eso han debido reconocerlo los colegas sin rodeos.
Resumiendo:
Como consecuencia,
durante el proceso de curación de los Focos de Hamer, las células nerviosas
cerebrales temporalmente modificadas por la ruptura de campo en el momento del
Síndrome Dirk Hamer, pueden ser reparadas en gran medida.
INSERCION
AAMEPSI
¿QUIÉN ES EL DR. HAMER?
El Dr. Ryke Geerd Hamer nació en Frisia (Alemania) en 1935, en el
seno de una familia de pastores protestantes. A los 18 años, tras finalizar el
bachillerato, inicia estudios de medicina y de teología en la Universidad de
Tübingen, donde
conoce a una estudiante de medicina que acabará por convertirse en su esposa,
Sigrid Oldenburg. Con 20 años aprueba el examen preliminar de medicina y un año
después contrae matrimonio en Erlangen, donde aprueba su licenciatura en
teología.
En 1959, con 24 años Ryke Geerd Hamer aprueba el examen estatal de medicina de
Marbourg. Paralelamente a sus estudios de medicina estudió doce semestres de la
carrera de física, si bien no llegó a efectuar el examen, y es licenciado en
Ciencias Médicas, en las especialidades de Psiquiatría y Pediatría.
En 1961, obtiene el grado de Doctor en Medicina, trabajando durante varios años
en clínicas universitarias de Tübingen y de Heidelberg, donde ejerce también la
docencia. En 1972 el Dr. Hamer se especializa en medicina interna, y ejerce
también en compañía de su esposa, la Dra. Sigrid Hamer, realizando
investigaciones sobre la «angiometría de los tumores cerebrales».
Ha obtenido el diploma de especialista en enfermedades internas del Hospital
Universitario Alemán, y también el diploma de radiólogo. Tiene además, desde
siempre, un hobby singular: patentar inventos. Por ejemplo, dentro del marco de
la cirugía plástica, el escalpelo eléctrico Hamer, que
permite operar de forma atraumática, cortando casi 20 veces más finamente que
un bisturí, y una sierra especial para las intervenciones ósea.
Tiene además patentados una couchette para masaje que se adapta automáticamente
al contorno del cuerpo y un aparato que permite el diagnóstico serológico
transcutáneo. El Dr. Hamer recibió durante largos años el respeto y la
admiración de sus colegas, y la estima de sus numerosos pacientes.
Su carrera profesional e investigaciones -clásicas y ortodoxas-, reforzaban día
a día su posición de
reputado especialista. A las 3 de la madrugada del 18 de agosto de 1978, ante
el pueblo de Cavallo (Córcega) y en el transcurso de una fiesta celebrada en
una nave, un aristócrata italiano, el príncipe Alberto de Saboya, dispara, sin
motivos ni causas aparentes, contra una persona desconocida que dormía en la
cubierta de un barco
cercano.
Esa persona era Dirk Hamer, de 19 años, uno de los hijos del Dr. Hamer. Dirk
Hamer fue trasladado todavía con vida a Munich, falleciendo cuatro meses
después, el 7 de diciembre de 1978, en Heidelberg. La trágica muerte de su hijo
unida a las dificultades de la investigación judicial que se llevó a cabo, y al
desarrollo de un complicado proceso
posterior, afectan profundamente a la familia Hamer.
El Dr. Hamer desarrolla al cabo de cuatro meses un cáncer de testículos, en
tanto que su esposa, la Dra. Sigrid Hamer, recae consecutivamente en varias
enfermedades cancerosas hasta fallecer, el 12 de abril de 1985, a causa de un
infarto agudo de miocardio. A partir de la muerte de su hijo y del desarrollo
de los cánceres en él mismo y
en su esposa, el Dr. Hamer inicia su investigación y emite la hipótesis de que
tanto su cáncer como el de su mujer pueden estar relacionados con el brutal
conflicto que vivieron en el más completo aislamiento, y que él percibió como
el acontecimiento más grave que le había ocurrido.
Sus estudios e investigaciones le llevaron a formular lo que él ha denominado
la Ley de Hierro del Cáncer, piedra angular alrededor de la cual se articula
toda la Nueva Medicina.
En octubre de 1981 presenta la tesis sobre su descubrimiento en la facultad
alemana de Tübingen, y el tribunal médico le coloca ante la alternativa de
abjurar de su tesis o abandonar inmediatamente su trabajo clínico en la
facultad.
En mayo de 1982 la Universidad de Tübingen le devuelve sus documentos de
trabajo sobre las correlaciones entre psiquismo y cáncer, sin haber efectuado
ninguna
verificación. En 1986 la dirección del distrito de Coblence entabla un proceso
para condenar al Dr. Hamer y prohibirle el ejercicio de la medicina por,
textualmente, «no
querer abjurar de la Ley de Hierro del Cáncer y no asumir las tesis
convencionales sobre el cáncer».
Desde 1986 el Dr. Hamer no puede ejercer el derecho de atender un enfermo. El
veredicto queda confirmado en sesión única en 1990. Se prohibe cualquier
proceso de revisión, y se declara al Dr. Hamer como no poseedor de las
facultades de control de sí mismo, declarándosele incompetente para juzgar las
necesidades de tratamientos contra el cáncer.
En 1986 un tribunal condena a la Universidad de Tübingen a reabrir el proceso
de inhabilitación. Silencio hasta 1994. El 3 de enero de 1994, se pronuncia la
ejecución del veredicto, ¡acontecimiento único en la historia de la
universidad!. Ni siquiera con un retraso de 13 años es posible que esta
universidad verifique la Nueva Medicina.
El 22 de abril de 1994 declara que: «no está prevista la verificación en el
marco del proceso de habilitación».
El 21 de julio de 1988, el tribunal de primera instancia de Coblence cita al
Dr. Hamer a comparecer ante la cámara correccional del tribunal, para someterle
al examen del profesor Horn, director del hospital psiquiátrico regional.
El intento de internarlo a la fuerza en una institución psquiátrica fracasa. El
9 de diciembre de 1988, el profesor titular de la cátedra de cancerología de la
Universidad de Viena, Dr. Jórg Birkmayer, efectúa la verificación de su
ley, siguiéndole verificaciones posteriores realizadas por equipos médicos de
Munich, Chambéry, Austria...
El 24 de junio de 1992 se realiza la verificación oficial por la Facultad de
Medicina de Dusseldorf, firmada por el profesor Dr. E. A. Stemmann. Los
intentos de desprestigio y desacreditación del Dr. Hamer y de sus
descubrimientos, (expuestos como Nueva Medicina), han sido constantes desde esa
fecha. Sin embargo, el 21 de mayo de 1997 el Dr. Hamer fue arrestado.
Tras pasar un día en el calabozo, la juez Nagel, en Colonia (Alemania) decidió
su encarcelación basándose en tres puntos:
*haber infringido la ley de práctica médica.
*no atenerse a razones (¿debe abjurar de sus convicciones para que le dejen
libre?).
*que existía el temor fundado de que se «fugase» al Estado español.
Según resolución judicial, el Dr. Hamer «podía ser visitado en prisión media
hora dos veces al mes, previa solicitud, y a ser posible, en grupo». Medidas
inconcebibles ya que se le trata como a un peligroso criminal...
Los descubrimientos del Dr. Hamer están expuestosbrevemente en algunos de los
artículos que siguen. La verificación -o refutación- de sus tesis y supuestos
queda en manos de los científicos y médicos competentes.
A pesar de ello, la prensa y medios de comunicación en general no han
escatimado los epítetos insultantes en relación al Dr. Hamer, y el COMB
(Colegio Oficial de Médicos de Barcelona), que tiene abierto expediente a los
«seguidores» del «método» Hamer, porque «las teorías del doctor Hamer no han
estado nunca sometidas a los debates y a las pruebas a las que se someten las
hipótesis, los presuntos descubrimientos y las nuevas propuestas terapéuticas
que realiza la comunidad científica» (Diario Médico, 19 de septiembre de 1995),
no ha hecho mucho más que sumarse a las voces de descrédito, sin querer afrontar
el reto de «someter al debate» y a la verificación las tesis expuestas en la
Nueva Medicina por el Dr. Hamer.
Si ellos no lo hacen ¿quién se supone que debe hacerlo?.
O es que, tal como los cancerosos pintaron en 1956, en los muros del Hospital
de Villejuif de París:
«Del cáncer vive mucha más gente de los que morimos».
INSERCION
La Ley de Hierro del Cáncer
Descubierta por el Doctor Ryke
Geerd Hamer, y verificada el 9 de diciembre de 1988 en la Universidad de Viena
Austria
Hasta el momento, la investigación
médica sobre el cáncer ha orientado su búsqueda sobre el lugar de implantación
del tumor: pulmón, hígado, senos, huesos, etc. El problema planteado era:
¿por qué las células del organismo empiezan bruscamente a proliferar de forma
anárquica?
¿Virus?
¿Agentes externos tales como tabaco, productos químicos en la alimentación,
etc.?
El tratamiento se ceñía en encontrar nuevos medios para detener la
proliferación
celular: operaciones, rayos X, cobalto, quimioterapia...
El Doctor Hamer retoma el problema
desde otra perspectiva. A partir de su propia experiencia -tuvo un cáncer-, y
de la de los enfermos que a su cargo, ha constatado a través de los años que
siempre hay un síndrome bien determinado en el origen del cáncer, y no tan solo
un estrés cualquiera. Se precisa un poderoso detonante, un choque psíquico
brutal, que el paciente siente como el mayor suceso de su vida; un conflicto
agudo y dramático, vivido en aislamiento psíquico. A este síndrome inicial, que
él ha descubierto y verificado cuidadosamente en cada uno de los miles de casos
examinados hasta el presente 11.000 en 1988), le ha dado el nombre de Síndrome
Dirk Hamer (S.D.H.), retomando el nombre de su hijo Dirk cuya trágica muerte en
1978 fue el origen de su propio cáncer.
La experiencia de estos miles de casos individuales, diagnosticados y tratados
en el transcurso de los últimos años, lo ha conducido a desgranar poco a poco
las constantes, y a formular una ley, que se verifica siempre de forma precisa,
la Ley de Hierro del Cáncer, y que no ha sido nunca rebatida. Esta ley, de la
que el Síndrome Dirk Hamer es la pieza clave, el eje principal, se enuncia como
sigue:
Todo cáncer se inicia por un Síndrome Dirk Hamer, es decir, por un choque
extremadamente brutal, un conflicto agudo y dramático vivido en el aislamiento,
y percibido por el paciente como el más grave que jamás haya vivido.
Es el grado subjetivo de conflicto, la forma en que el paciente lo ha
experimentado en el momento del Síndrome Dirk Hamer, su matiz, lo que determina:
el Foco de Hamer, es decir, la zona específica del cerebro que bajo la
influencia del choque psíquico, sufre una ruptura de campo y da las directrices
anárquicas a las células del órgano dependientes de esta zona. La localización
del cáncer en el organismo.
Hay una correlación exacta entre la evolución del conflicto y la del cáncer, en
su doble nivel cerebral y orgánico.
Si el conflicto se complica con nuevos conflictos secundarios (por ejemplo, la
angustia de saber que se tiene un cáncer), una nueva zona del cerebro puede
resultar afectada, y un nuevo tumor aparecerá en el órgano correspondiente (lo
que en medicina clásica se denomina metástasis). Una vez que el conflicto
desaparece, la zona cerebral afectada deja de dar órdenes anárquicas. Reanuda
su trabajo sobre el campo tal como lo realizaba anteriormente. Las células
cesan en su anárquica proliferación. Se detiene el cáncer
Tras la suspensión del conflicto, la
zona perturbada del cerebro tarda un cierto tiempo en recuperarse. Para sanar,
se rodea de un edema intra y perifocal. Es este edema, visible en el escáner,
lo que ha permitido al Doctor Hamer localizar con precisión qué zonas habían
sido afectadas por cada tipo de conflicto, y qué órganos correspondientes
resultaban alcanzados.
Al final del conflicto, el cerebro ordena igualmente la regeneración del órgano
enfermo. El tumor se repara (edema peritumoral, ascitis, derrame pleural,
pericárdico), se enquista, se modifica en función de su localización, sea a
través de una contracción cicatricial (senos, abdomen), sea por reconstitución
(recalcificación de las lesiones osteolíticas), sea por expulsión (cavidad
bucal, recto, vagina, etc.)
La fase de reparación, de curación, dura exactamente el mismo tiempo que la
fase de conflicto. Si durante esta fase se produce una recaída del conflicto,
la fase quedará prolongada. Este período de reparación transcurre con fatiga,
dolores y edemas, síntomas estos que pueden suavizarse según la terapia
preconizada por el Doctor Hamer.
Una vez finalizada esta fase de curación, que se desarrolla sincrónicamente a
triple nivel psico-cerebro-orgánico, la tumefacción local debida a la
edematización cerebral desaparece y nuestro organismo recupera la salud.
Laboriosamente descubierta en el transcurso de los años a través del método
empírico, la Ley de Hierro del Cáncer permite hoy en día abrir varias puertas.
En efecto, el Doctor Hamer ha podido constatar que la leucemia se conforma
exactamente a esta ley: tiene por origen un grave conflicto de desvalorización
de sí mismo. En tanto no se trate de un traumatismo cerebral, de una
malformación congénita, la crisis epiléptica es, por así decir, una oscilación
brutal simpaticotónica a fin de frenar una edematización excesiva producida por
la vagotonía.
El infarto de miocardio se desencadena siempre en el transcurso de la fase
consecutiva a la solución de un conflicto territorial, siempre que este
conflicto haya tenido una duración de por lo menos dos o tres meses.
Actualmente, existe ya un gran número de enfermedades que pueden deducirse de
la Ley de Hierro: esclerosis de placas, Parkinson, poliartritis, diabetes,
eczema, asma, zóster, úlcera, depresión nerviosa, enfermedad mental, etc.
Siempre hay un conflicto de matiz muy preciso tras cada una de estas enfermedades,
y la curación es posible tras liberarse del conflicto.
Gracias Free News
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Sobre la Nueva Medicina
Se llama Nueva Medicina a una serie de conceptos descriptos por un
médico alemán, el Dr. Rike Hamer, a comienzos de la década del 80, que nos
permiten una evaluación distinta del origen y del proceso de la enfermedad y
que nos propone un profundo cuestionamiento a la relación entre el enfermo y el
médico.
En éste breve artículo, sólo tomaremos una parte de los conceptos de Hamer para
tener un acercamiento a ésta propuesta que muchos definen como la medicina del
futuro.
Hamer describe una triple relación entre: 1) ciertas zonas cerebrales (sólo
visibles en una tomografía de cráneo); 2) determinados conflictos que tienen
que ver con las crisis de supervivencia (llamados conflictos biológicos) y 3)
los órganos comandados por las zonas cerebrales descriptas.
Es a partir de ésta triple relación, que puede hacerse con una tomografía de
cráneo sin contraste (y muchas veces sin recurrir a biopsias o estudios
cruentos) un diagnóstico del órgano enfermo, el tipo celular involucrado, su
evolución (en algunos casos, puede prevenirse hasta con 15 días de anticipación
un infarto), su antigüedad, el colorido del conflicto que ha producido la
enfermedad (lo que orienta al tipo de terapéutica a realizar a ése nivel) y
otro tipo de informaciones que ayudan a la evaluación y a la elección del
tratamiento.
A pesar de lo atractiva de ésta posibilidad, no es éste el punto crucial de la
Nueva Medicina, sino entre otros, lo que Hamer llama la quinta Ley sobre el
sentido biológico de cada enfermedad. Entender la historia de los llamados
conflictos biológicos, apoyados en una comprobación técnica cual es la
tomografía cerebral, es de una ayuda inestimable en un momento evolutivo en el
cual el paradigma científico sigue siendo necesario.
Veamos un poco más.
La conciencia ha sido definida como la capacidad que tiene un ser vivo de
percibir información, analizarla y emitir una respuesta adecuada. En los
llamados animales inferiores( la escala evolutiva de los vertebrados comienza
en los peces, sigue con los anfibios, reptiles, aves y mamíferos, entre los
cuales estamos), la conciencia les permite dar respuesta a necesidades básicas
como la alimentación y la reproducción. A medida que la evolución avanza, las
respuestas se hacen cada vez más complejas. Con la adquisición del lenguaje, la
cultura y el aprendizaje se adquieren conductas muy elaboradas. Cuando un
animal se ha atragantado con un trozo de carne que no puede digerir ni
expulsar, se enfrenta a una crisis de supervivencia (se ahoga). Su cerebro
ordena producir mayor cantidad de células en el tubo digestivo que a su vez
elaboran mayor cantidad de jugos que permitan digerir el trozo de carne. Es una
conducta programada en el cerebro ante una crisis de supervivencia. Si el
proceso se mantiene, el órgano se enferma (esofagitis, gastritis, cáncer de
estómago).
El cerebro no distingue entre lo concreto y lo simbólico. En el ser humano, el
trozo de carne atragantado que es capaz de activar un programa de
supervivencia(que no es otra cosa que la enfermedad) es sustituido por la
traición de un amigo, los conflictos familiares o laborales o cualquier otro
que sea indigerible. La civilización actual es una fuente inagotable de
conflictos biológicos y las respuestas para adaptarse a éstas nuevas
situaciones son francamente escasas.
Para que la traición de un amigo se convierta en un conflicto biológico y no en
el usual conflicto psicológico que vivimos cotidianamente, debe tener ciertas
características que Hamer ha desarrollado en sus trabajos.
En el caso de una madre que va paseando con su hijo y éste se suelta
imprevistamente de su mano, la vivencia que predomina en el hecho, podrá
afectar distintos órganos. Si lo vive como una pérdida que tiene que ver con la
preservación de la especie, afectará el ovario (quistes, tumores). Si lo que
predomina es la vivencia del ataque al territorio arcaico (el nido), se
enfermará la glándula mamaria izquierda (si la mujer es diestra). Si afecta su
valoración como madre, producirá descalcificación en la cabeza del húmero
izquierdo.
El miedo frontal producirá agrandamiento de los ganglios del mediastino. El
miedo amenazante que viene por detrás producirá glaucoma.
Los conflictos de ataque a la propia integridad, tendrán que ver con las
lesiones de la dermis (melanomas). La resistencia a una situación con la
diabetes. La suma de un conflicto de frustración con otro de separación o de
invasión de territorio, generarán una sintomatología depresiva.
La profundidad de los estudios de Hamer hacen que el acto médico sea un hecho
científico y no una moda fundada en estadísticas. Una enfermedad (cualquier
enfermedad) puede ser curada si realmente se sabe qué es. Si no se sabe qué es,
sólo se la intenta eliminar. La raíz latina de curar es todo lo contrario.
Curar es hacerse entero.
El hombre moderno se ve enfrentado a nuevas enfermedades. Las respuestas que
vienen desde la medicina no alcanzan para entenderlas ni superarlas. Los
conceptos que trae la Nueva Medicina, permiten sospechar que el orden médico
reinante tiene serias deficiencias en su concepción de la enfermedad, que haría
imposible afirmarse como terapeuta en los nuevos tiempos. El cáncer y el sida
son llamados de atención que hablan de la dificultad de entender lo que la
propia naturaleza del hombre produce.
Y necesitamos hablar del cuerpo, del alma y del espíritu. Hamer hace un llamado
a los médicos "de manos calientes" para ejercer una verdadera
medicina sagrada.
Free News
http://free-news.org
INSERCION
Adjuntamos entrevista al Dr. Ryke Geerd Hamer:
“Entrevista al Dr. Ryke Geerd Hamer.
Colonia,
Alemania, 5 de mayo de 1996.
Por Ana Pena (Periodista).
Ana Pena:
A principios de abril la prensa austriaca destacó que la pequeña Oliva Pilhar
(cuyo caso, no siempre tratado adecuadamente por los medios de comunicación, ha
sido seguido atentamente desde el Estado español) había salido del Hospital de
Viena, donde se le aplicaba, contra la decisión de sus padres, tratamiento
oncológico convencional. Se enfatizaba que la niña estaba curada y en buen
estado de salud. Vd. que conoce bien su caso, ¿Considera ciertas estas
informaciones? ¿Cuál es la verdadera y real situación de la pequeña austriaca,
en este momento?.
Doctor Hamer: Olivia fue dada oficialmente de alta el 27 de marzo por
los médicos del Hospital Infantil de Viena, aunque, en realidad, estaba tan
enferma como antes. La Nueva Medicina nunca presentaría como curada a una
criatura que, ahora, sólo tiene un riñón, cuyo peso es tan bajo como el de un
moribundo, con los miembros casi paralizados, que ha resuelto su carcinoma de
hígado (después de haber presentado cavernas y tuberculosis, en curación) pero
aún está en la fase de cirrosis y que, además, tiene un músculo del corazón tan
fino que apenas desarrolla un 30% de su rendimiento y cada día que pasa, tiene
el riesgo de que se desgarre. Si a mí se me ocurriese decir que la niña, en
esta situación, está curada me tacharían, con razón, de loco.
Y es que, según las propias estadísticas oficiales, los pacientes tratados con
quimioterapia, opiáceos o radioterapia fallecen, en el 98% de los casos, antes
de transcurridos 7 años del tratamiento... y el 95% en los 5 años siguientes al
mismo. Que con datos como éstos se hable de éxitos en oncología resulta
engañoso. Si nos atenemos al Boletín Oficial Alemán de enero del 96, las
grandes Clínicas hacen un control y seguimiento del 5% de enfermos. De éstos,
apenas constatan éxitos tras la aplicación de quimioterapia en un 0,5%.
Ana Pena: También se ha publicado que la judicatura austriaca ha
retirado la orden internacional de detención contra Vd. ¿Cuál es su situación
actual al respecto? ¿Todavía se achaca a su Nueva Medicina las muertes de
pacientes que no han tenido ni siquiera contacto con ella?
Doctor Hamer: Efectivamente, Austria ha levantado la orden de captura
internacional contra mí, aunque mantiene una orden de captura nacional. El
Fiscal General del Estado austriaco ha afirmado recientemente que la Nueva
Medicina se basa en muertes
de personas. Como ocurre en España, en Austria tampoco se quiere probar mis
descubrimientos. Entonces, se habla sin saber.
Si las personas no se tratan previamente con quimio, radio o morfina, si sólo
siguen y comprenden la Nueva Medicina, sobreviven en un 95% de los casos, al
revés que la medicina convencional. Pese a ello, se dice que la Nueva Medicina
se sustenta de muertes, mientras se silencian los datos oficiales de mortalidad
con los tratamientos convencionales... A partir de ahí, la justicia austriaca
quiere prohibir a los médicos que trabajen con la Nueva Medicina ¡y amenaza con
castigarlos con años de cárcel incluso! También en España, según me han
comentado, ha habido problemas con los médicos a los que presionan
para que abandonen la Nueva Medicina... Pueden recurrir a cualquier otra
terapia, la que sea, ¡menos la Nueva Medicina!
Ana Pena: Tras la campaña desencadenada contra Vd. desde el verano del
1995, en el Estado español hay una demanda creciente de información sobre sus
descubrimientos pero, paralelamente, no se encuentra una comprensión profunda
al mismo nivel, no tanto entre los pacientes sino entre sus familiares y, sobre
todo, entre la clase médica más convencional.
Doctor Hamer: Hoy en día hay una forma de dictadura distinta de las
habidas hasta ahora, en cualquier otra época. Se trata de la «dictadura» del
poder de los medios de comunicación... Y hay quienes se permiten, amparados en
ese «poder» mediático,
escamotear y pasar por alto un debate científico... Así, se puede impedir
durante 15 años que se comprueben estos descubrimientos rectamente y de buena
fe. Sólo se necesita una campaña de «caza de brujas» en la prensa para que la
gente piense que la Nueva Medicina (N. M.) está equivocada. No hay error en
estas cinco leyes de la Naturaleza. Y eso es la Nueva Medicina, que no se basa
en hipótesis como la medicina convencional. Esta medicina no está sustentada
por ninguna ley natural que sea comprobable científicamente. Pero la Nueva
Medicina sí se puede comprobar y, pese a ello, con ayuda de cierta
prensa, se hace esta campaña de desprestigio catastrofista y calumniador... Y,
lo que es más importante, entretanto siguen muriendo muchas personas. En la
historia se han cometido crímenes en algunas épocas, incluso recientes, en
Alemania, Rusia...
En aquellos momentos, algunos podían decir que «no los conocían»... Pero, ahora
y aquí, sí se sabe. Las autoridades médicas, catedráticos, etc., han tenido la
oportunidad de conocer y saber exactamente lo que se dirime de aquí, pero no
quieren afrontar
una discusión objetiva. Yo sí quiero ese debate profesional y serio. Ocurre
que, como no tienen fundamentos ni argumentos para esgrimir en contra, por eso
rehusan, deniegan esta posibilidad sistemáticamente.
Ana Pena: El peso cultural y social de la visión actual, dominante en
Occidente, ¿Es un handicap para reconectar con nuestra biología, entendida como
un todo, psique-cerebro-órgano? Las llamadas culturas «primitivas» ¿Tienen
ventaja en este sentido?.
Doctor Hamer: No es que nuestra civilización sea un obstáculo importante
para comprender bien esta Nueva Medicina en sus tres niveles -psíquico,
cerebral y orgánico- de modo natural. Es verdad que esta civilización se ha
distanciado mucho de las
circunstancias biológicas, codificadas en nuestro cerebro, y que no se pueden
cambiar, pero, hoy por hoy, lo que ocurre es que el verdadero impedimento está
en el poder, el mismo en toda Europa y con las mismas estructuras. Desde ahí,
se quiere impedir que la persona pueda ser más libre, a través de la Nueva
Medicina, puesto que, en el momento en que la persona comprende bien esta vía
no se deja manipular como querrían esos círculos que pretenden concentrar
poderío para manejar a todos los demás.
Ana Pena: ¿Cuál es su actitud ante esta pseudo-polémica?.
Doctor Hamer: Si tuviese la oportunidad de explicar bien, en algún
momento, como son las relaciones y fundamentos de las Leyes Biológicas para dar
a conocer correctamente la Nueva Medicina, y sus bases científicas naturales,
en lugar de tanta polémica, las personas podrían enterarse, conocerla bien y
ponerla a prueba; y, en cuanto tuviesen una mínima experiencia, verían que es
así de clara y lógica. En vez de ello -lo que sería bastante sencillo y fácil-
se levanta esta «polvareda» en los medios que no tiene nada que ver con una
discusión científica seria. Si algún medio se ofreciese a hacerlo sería muy
clarificador.
Pero no es así. Se sabe que la Nueva Medicina restaría fuerza a determinadas pretensiones
de dominio del mundo.
Ana Pena: ¿Cuáles son, sintéticamente, los fundamentos de esta Nueva
Medicina?.
Doctor Hamer: Explicar, brevemente, lo que es la Nueva Medicina, supone
aclarar que se fundamenta en 5 Leyes Biológicas Naturales, no en hipótesis.
La primera Ley es la Ley «férrea» del cáncer, que nos dice cómo se produce la
enfermedad, cómo cursa todo el proceso en los 3 niveles del ser y cómo se puede
diagnosticar en esos mismos niveles.
La segunda Ley es la que explica las dos fases de las llamadas
enfermedades:
la primera, la fase activa, en la que el cuerpo está «frío», con estrés
simpaticotónico... Y
la segunda, cuando el conflicto biológico se soluciona, fase caliente, de
vagotonía, en la que el cuerpo se va recuperando y regenerando. Esta fase,
antes considerada como la «de estar enfermo», es la fase de solución, en la
cual se está regenerando el organismo.
La tercera es la Ley ontegénetica de los tumores y equivalentes al cáncer.
Resulta complicado explicarla de forma abreviada pero, básicamente, es la que
sustenta toda la Nueva Medicina desde el punto de vista de la ontogenia, de la
historia de la
evolución del ser, su relación con los tres niveles antes mencionados, cómo
cada órgano está ligado al relé cerebral correspondiente y cómo se puede
apreciar todo el proceso en el cerebro y en el órgano simultáneamente, aunque
el psíquismo, lógicamente, no es tan sencillo de observar.
La cuarta Ley biológica de la naturaleza es la del sistema ontogénico de los
microbios, a partir de la cual cambia totalmente la actual creencia de que los
microbios son perjudiciales. Desde luego, para la Nueva Medicina no hay esas
categorías de «maligno» o «benigno», son categorías casi morales, más propias
del Antiguo Testamento. Esa visión de cánceres y microbios «malignos» no es
precisamente biológica.
Y, por fin, la quinta Ley es la de la comprensión de que la llamada
«enfermedad» no es más que un proceso lleno de sentido que se comprende a
través de la evolución del ser, un programa especial que pone en marcha la
naturaleza. Esta es realmente la quintaesencia de la Nueva Medicina, la que le
da pleno sentido. Esta perspectiva, comprensible y lógica, resitúa nuestra
visión de las «enfermedades»; lo que eran simples malestares y estorbos resulta
que son esos programas especiales llenos de sentido que nos brinda la madre
naturaleza. A través de ellos se nos brinda la oportunidad de poder
recuperarnos y
compensar los desgastes provocados por ese conflicto biológico, que es distinto
del psicológico. Por ejemplo, un conflicto de esa índole es cuando un trozo (en
el sentido literal para los animales, en el metafórico para los humanos)... un
trozo o un hueso se queda en el intestino y no puede pasar; inmediatamente, el
organismo pone en marcha un programa especial y se va originando lo que se
llama «cáncer». En ese momento, ese trozo lo que necesita es mucho jugo
gástrico para que se pueda digerir y resbale por el intestino. Esto sería la
primera parte de este programa especial. En la segunda parte, éste sería
caseificado, sería «comido» por las bacterias de la tuberculosis y todo
quedaría otra vez como antes. Hasta ahora se pensaba que todo esto era un
proceso «maligno», que era algo malo de la naturaleza, y se creía, por ejemplo,
que cuando un paciente tenía un cólico intestinal, con una tuberculosis, eso
era «maligno»... Pero no hay que tener pánico, ése es el programa especial en
marcha, la naturaleza nos ayuda siempre con estos programas para regenerar
cualquier «mal». Si observamos bien, comprendemos y no tenemos pánico,
volveremos de nuevo a estar curados y regenerados. Sabemos que entre los
animales ese
mismo proceso se produce sin problemas, porque sobreviven, espontáneamente, en
80 ó 90% sin terapias. Así podemos entender mejor cómo con nuestras polipragmáticas
pseudoterapias se han desencadenado catástrofes sin sentido.
Ana Pena: Entonces, ¿Cómo ha de comportarse quien conozca la Nueva
Medicina?.
Doctor Hamer: Conociendo estas leyes naturales, la Nueva Medicina se
esmera, con el paciente, en una orientación para ver qué es lo que ha sucedido,
para ayudar a encontrar la solución y facilitar la comprensión y el apoyo en el
proceso de curación.
Sabemos que, verdaderamente, el 95% de los casos saldrían adelante. En el caso
de Olivia, que mencionábamos al principio, si hubiésemos podido disponer de un
mes más (en lugar de ingresarla en el Hospital de Viena), este gran riñón que
confundieron
con un tumor cuando no lo era, se hubiera desinflamado y vuelto a su tamaño
normal. Hubiera sido caseificado por la tuberculosis, porque ella sudaba todas
las noches y tenía un poco de fiebre, pero se encontraba bastante bien, comía
bien, descansaba correctamente... Dos días después del libre regreso de la niña
y sus padres a Australia, después de que firmasen el acuerdo escrito en el que
el Estado austriaco les aseguraba que no iban a hacer nada a Olivia que sus
padres no quisieran, pues, a pesar de eso, cuando 2 días después de llegar se
la llevaron a revisión los oncólogos, hicieron un informe afirmando que no había
prisa ni urgencia en someter a la niña a tratamiento intensivo.
Ana Pena: Después de tantos años ¿Continúa Vd. insistiendo en que
conozcan y comprueben sus descubrimientos?.
Doctor Hamer: Estoy convencido de que, con el tiempo, la mayoría de las
personas que ahora están contra la Nueva Medicina dirán que «no lo sabían, no
se habían enterado bien...», sobre todo los médicos. Pero entretanto está
muriendo mucha gente
innecesariamente. Y lo que convierte esas muertes en un crimen es que se sabe
lo que se hace. Mis adversarios saben perfectamente que es verdadero lo que se
ha descubierto. Para acabar con esta situación y hacer una prueba abierta,
estoy preparado y dispuesto cada día. Me duele que fallezcan tantas personas
cuando ese sufrimiento se podría evitar. “
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